Biblia en 5: Marcos 8:1-10 — Siete panes para cuatro mil
Una multitud lleva tres días sin comer y Jesús responde con compasión, no con un discurso.
Marcos 8:1-10, en la versión Reina-Valera 1960 que publica Bible Gateway, cuenta lo que pasó cuando una multitud llevaba tres días junto a Jesús en un lugar desierto, sin nada para comer.
Un desierto, tres días y siete panes
Marcos escribió su evangelio en griego para lectores que no eran judíos, y les explicaba costumbres que no conocían. Los estudiosos suelen ubicarlo hacia el año 70 d.C. La tradición más antigua lo identifica con Juan Marcos, intérprete de Pedro, como recogen Papías en la Historia Eclesiástica de Eusebio e Ireneo en Contra las herejías.
La escena llega después del paso por Tiro y la Decápolis, zona de mayoría gentil (Marcos 7:31). Antes, Jesús había alimentado a cinco mil en territorio judío (Marcos 6:30-44).
«El Señor es la fuente; nosotros, el canal.»
A sus discípulos les dijo: «Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer» (Marcos 8:2, RVR1960). Ellos respondieron preguntando de dónde sacar pan en un desierto. Jesús quiso saber cuántos panes tenían: siete, y unos pececillos.
Mandó recostar a la multitud, dio gracias, partió el pan y lo puso en manos de sus discípulos para que lo repartieran. «Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas» (Marcos 8:8, RVR1960). Comieron unos cuatro mil, y muchos habían venido de lejos.
Lo que revela del Dios que provee
A Jesús no lo mueve un sentimiento vago. Ve la necesidad y responde; no manda a la gente de vuelta a casa con las manos vacías.
El pan es don. La multitud no pagó, no hizo méritos, no aportó nada, y comió hasta saciarse. Como el maná en el desierto (Éxodo 16), el alimento llega de arriba. El salmista lo cantó: «Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo» (Salmo 145:15, RVR1960).
Eliseo alimentó a cien hombres con veinte panes y sobró (2 Reyes 4:42-44). Aquí Jesús hace algo mayor, y en tierra de gentiles: el pan llega también a quienes no eran del pueblo.
Jesús usa las manos de sus discípulos para repartir, pero el poder no viene de ellos. El Señor es la fuente; nosotros, el canal.
Este pan también señala hacia algo mayor. En la última cena, Jesús hablará de su cuerpo entregado (Marcos 14:22-24); en Juan 6:35 se presenta como el pan de vida. El mismo Señor que da el alimento de cada día sostiene también el alma.
Este pasaje no promete que al generoso le sobrará el dinero.
Lo que puedes hacer esta semana
El desierto tiene una característica simple: allí no hay. Para muchos jóvenes eso es la quincena: la renta, la despensa a medias, el dinero que se manda a casa, un trabajo que no alcanza.
Jesús no empezó por lo que faltaba. Preguntó «¿Cuántos panes tenéis?» (Marcos 8:5, RVR1960). El inventario fueron siete panes y unos pececillos. Empieza por ahí: haz tu cuenta real, no la de lo que te gustaría tener.
Después ponlo a circular. Comparte el almuerzo, ayuda al que llegó nuevo a la iglesia, ofrece tiempo. El pan se multiplica cuando pasa de mano en mano.
Da gracias antes de comer, como hizo Jesús (Marcos 8:6). No es una costumbre heredada: es reconocer de dónde viene lo que tienes. Y cuando Dios ya te ha mostrado su provisión, no vuelvas a calcular desde la escasez.
Quédate con una pregunta: si Jesús te pidiera hoy el inventario de lo que tienes, ¿le presentarías lo que ya está en tus manos o la lista de lo que te falta?
Fuentes
- Biblia RVR1960, Marcos 8:1-10 (Bible Gateway)
- Biblia RVR1960, Marcos 6:30-44 (Bible Gateway)
- Biblia RVR1960, Marcos 8:11-21 (Bible Gateway)
- Eusebio, Historia Eclesiástica III.39 (New Advent)
- Ireneo, Contra las herejías III.1.1 (New Advent)
- Encyclopedia of the Bible, «Dalmanutha» (Bible Gateway)
- Britannica, «Gospel According to Mark»
- Wikipedia, «Gospel of Mark»