Looksmaxxing: por qué buscar belleza no sana el alma
La práctica de “maximizar” el rostro y el cuerpo promete respeto y atención, pero deja el corazón igual de vacío.
Looksmaxxing es la práctica de “maximizar” la apariencia física entre hombres jóvenes, dentro y fuera de la iglesia. The Gospel Coalition analiza por qué buscar belleza no sana el alma. El artículo advierte una crisis de discipulado.
Qué promete el looksmaxxing
CJ Fant, autor del texto, describe esta corriente como de origen e ideología cuestionables: toma miradas darwinianas y a menudo despectivas sobre la masculinidad y la atracción, y las exagera. En su forma más sana, son hombres que se animan a entrenar, vestir bien y cuidar su barba.
En su forma más dañina, se clasifican entre ellos con escalas brutales y se empujan a cirugías invasivas para corregir defectos percibidos en el rostro o el cuerpo.
«La masculinidad que Dios forma no se mide en centímetros.»
La promesa que sostiene todo es simple: si manipulas tu cuerpo para verte más atractivo y más masculino según el molde, otros hombres te respetarán más y las mujeres te prestarán más atención. Por eso hay quienes se rompen el fémur para ganar unos centímetros de estatura, con seis meses de recuperación.
Otros practican el “bonesmashing”: golpear la mandíbula con un martillo para que crezca de nuevo más dura y marcada. Querer verte bien no es el problema. El problema aparece cuando el cuerpo ocupa el lugar que solo Dios puede llenar y hasta el mejor entrenamiento se vuelve una carga.
Una crisis de discipulado en la iglesia
El artículo sostiene que los hombres jóvenes pasan mucho tiempo en línea y que eso seca su alma y deforma su manera de ver el mundo. Un ejemplo son las comunidades incel, palabra que une “involuntario” y “celibato”. Es el autodiagnóstico de jóvenes que se sienten excluidos tras fracasar en su búsqueda de amor, y que culpan a la cultura, a las mujeres o a su apariencia.
De esos espacios en línea provienen, como jerga, términos como “alpha male”, “mewing”, “mogging” y el sufijo “maxxing”, según el mismo artículo. La etiqueta #looksmaxxing en TikTok reúne casi 380 000 publicaciones. Muchos de los que practican looksmaxxing no son célibes, pero comparten el cinismo y la mentalidad derrotista de esos foros.
Además, los looksmaxxers difunden conceptos pseudocientíficos, como la “escala PSL”, que dice medir el atractivo en una escala supuestamente empírica de 0 a 8. El texto señala que los jóvenes cristianos quizá no conocen esa ideología, pero sí han oído hablar del “mewing” y sienten inseguridad al acercarse a las mujeres cristianas que se sientan cerca de ellos en la iglesia. Influencers como Androgenic, Brett Maverick o Clavicular, el nombre en línea de Braden Peters, prometen atajos rápidos para verse mejor.
Peters reúne más de 300 000 seguidores en Kick y más de un millón en TikTok. Según el artículo, fue acusado de violación en Massachusetts y antes estuvo preso por agresión y por dispararle a un caimán ya muerto durante una transmisión en vivo.
Ahí está el hueco: a las hijas se les advierte desde temprano sobre las imágenes dañinas, pero ¿los padres y los líderes de jóvenes hacen lo mismo con los hijos? Muchos jóvenes no tienen relaciones de discipulado con hermanos mayores ni padres en la fe, y buscan respuestas sobre romance, sexo, trabajo y sentido de la vida en videos y pódcast.
Lo que Zaqueo buscaba de verdad
El autor vuelve a la historia de Zaqueo en Lucas 19 y a su detalle más conocido: era pequeño de estatura y no podía ver por encima de la multitud. La solución que ofrece el mundo sería romperse un hueso para ganar centímetros y así conseguir el respeto que anhelaba. Pero Zaqueo no buscaba estatus ni fama: buscaba un Salvador. «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10, RVR1960).
¿Debes entonces descuidar tu cuerpo? No. La Biblia lo llama templo del Espíritu Santo, y cuidar la salud honra a Dios (véase 1 Corintios 6:19-20). Pero también advierte: «Engañosa es la gracia, y vana la hermosura» (Proverbios 31:30, RVR1960). Los más altos serán vencidos por la gravedad, y los brazos fuertes se debilitarán con los años. La masculinidad que Dios forma no se mide en centímetros.
Busca a un hermano mayor en la fe que te ayude a leer con discernimiento lo que consumes. Habla con tu pastor o líder de jóvenes sobre tus dudas de romance e identidad antes de buscar respuestas en un video. Pide a Dios que forme en ti una masculinidad como la de Jesús: fuerte y tierno, justo y bondadoso, segura porque está anclada en él y no en un espejo.