La Tierra plana: el mito que Colón no derribó
El relato nació en una biografía novelada de 1828, no en las aulas medievales que ya enseñaban la esfera.
¿Enseñaba la iglesia medieval que la Tierra era plana? No. El relato nació en 1828, dentro de una biografía novelada de Colón. El historiador Jeffrey Burton Russell lo rastreó en un ensayo de 1997.
De la novela al salón de clases
Washington Irving publicó en 1828 una vida de Colón donde los documentos conviven con escenas que nunca ocurrieron. La más famosa: el debate ante los sabios de Salamanca. Un helenista francés, Jean-Antoine Letronne, la repitió en 1834. Después John William Draper (1874) y Andrew Dickson White (1894) la usaron como prueba de un pleito permanente entre ciencia y religión. Entre 1870 y 1920, según Russell, el relato se instaló en los libros escolares. La escena funciona: un navegante solo, rodeado de sabios que dudan, y al final tiene razón.
Lo que sí se enseñaba en la universidad
El manual De sphaera mundi, escrito por Sacrobosco hacia 1230, explicaba la esfera terrestre y se copió durante siglos en las universidades europeas. La Universidad de Edimburgo conserva ejemplares. Beda el Venerable, Roger Bacon y Tomás de Aquino dieron la redondez por sentada. Dante la da por sabida en la Divina comedia, sin detenerse a explicarla. Hubo cristianos que la negaron, como Lactancio y Cosmas Indicopleustes, pero fueron excepción: otros creyentes, entre ellos Juan Filópono, los corrigieron. National Geographic Historia repasa el caso.
«Que un dato sea popular no lo vuelve cierto, y que la fe sea antigua no la vuelve enemiga de la razón.»
Con Colón se discutía otra cosa: no la forma de la Tierra, sino cuánto medía. Él la creía más pequeña, y sus cuentas pecaban de optimistas. Sin un continente en medio, a la tripulación le habría faltado agua y alimento para volver. Nadie discutía si el barco se caería por el borde.
Cómo reconocer el próximo mito
Hay relatos que sobreviven porque cuentan una buena historia. Este viene de una novela, no de un concilio. Michael N. Keas y The Gospel Coalition señalan a Draper y White como quienes lo volvieron sentido común. eldiario.es recordó hace poco que muchos ya sabían de la redondez cuando Colón zarpó.
La próxima vez que veas un video sobre «lo que la iglesia te ocultó», hazte tres preguntas: ¿quién contó esto primero y cuándo? ¿Existe algún documento de esa época que lo afirme? ¿De verdad nadie en siglos levantó la voz? Casi siempre el rastro termina en un autor del siglo XIX con una tesis que defender.
La Biblia no es un atlas. El Salmo 104 canta al Creador: «El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina» (Salmo 104:2, RVR1960). Es poesía que celebra, no un mapa. Y la Escritura misma pide criterio: «Examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Tesalonicenses 5:21, RVR1960).
Que un dato sea popular no lo vuelve cierto, y que la fe sea antigua no la vuelve enemiga de la razón. Nadie necesita una Tierra plana para creer en Jesús, y quien diga lo contrario repite una escena inventada hace casi 200 años. Esta semana, antes de compartir algo que ataca o defiende tu fe, búscalo en dos fuentes serias y pregúntale a alguien que sepa del tema. Tu testimonio también se construye con eso.
Fuentes
- Jeffrey Burton Russell, «The Myth of the Flat Earth», American Scientific Affiliation (1997)
- National Geographic Historia, «Terraplanismo en la Edad Media»
- Michael N. Keas, «Evaluating Warfare Myths about Science and Christianity», Religions 12(2):132 (2021)
- The Gospel Coalition, «The Two Guys to Blame for the Myth of Constant Warfare between Religion and Science»
- University of Edinburgh Library Heritage Collections, De Sphaera mundi (Sacrobosco, c. 1230)
- eldiario.es, «Colón no derribó el mito de la Tierra plana porque muchos ya conocían la realidad»