Ir a la iglesia: ¿por ti o por Dios?
Barna encuestó a 3 049 jóvenes de 18 a 35 años: el 43% va a la iglesia para reconectar con su fe.
¿Por qué vas a la iglesia? Según Barna, el 43% de los jóvenes de 18 a 35 años dice que su motivo personal principal para ir a la iglesia es reconectar con su fe.
La encuesta se levantó del 17 al 30 de octubre de 2025 entre 3 049 adultos jóvenes de Estados Unidos, con un margen de error de ±1.3 puntos. Y hay un detalle que salta a la vista: la adoración a Dios no apareció entre las opciones medidas.
La adoración no aparece en la lista
Después de reconectar con la fe, los motivos se reparten así: conocerse mejor (30%), tener mejor salud mental (30%), recibir apoyo para los retos de la vida (26%), conocer los dones espirituales (25%), ser parte de una historia más grande que la propia (25%) y ejercer esos dones (23%).
«Dios no es el medio; es el fin.»
La política cierra la lista con 12%, el motivo menos citado de todos. Daniel Copeland, vicepresidente de investigación de Barna, dijo que las motivaciones de esta generación apuntan hacia adentro y pidió a los líderes ayudarla a girar hacia la comunidad y la contribución. Ahí está el punto.
Hebreos no dice «congréguense para sentirse mejor», sino «no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos» (Hebreos 10:25, RVR1960). Nos reunimos, antes que nada, para adorar a Dios y para edificar a otros.
El evangelio no es autosuperación
Cuando el motivo principal es lo que la iglesia me da, mi fe depende de cómo me siento. Si un domingo no me llena, me voy. El problema es más grande que la asistencia: convertir a Dios en un medio para mis fines.
Para muchos jóvenes hispanos la fe se mide con la misma lógica con la que se mide todo lo demás: resultados. ¿Me ayuda o no me ayuda? La pregunta no es mala, pero es demasiado pequeña para lo que ocurre cuando el pueblo de Dios se reúne.
Pablo termina su exposición más larga con una frase que ordena todo: «porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén» (Romanos 11:36, RVR1960). Dios no es el medio; es el fin.
No vas a la iglesia a ganarte a Dios. Vas porque Él te llamó primero, por gracia, y porque su pueblo reunido es el lugar donde aprendes a amarlo.
Un dato que muestra dónde duele
Quienes hicieron su compromiso con Cristo en el último año tienen más del triple de probabilidad que quienes no lo han hecho de decir que van a la iglesia por apoyo para los retos de la vida: 38% frente a 11%. La necesidad es más aguda al inicio de la fe, y ahí la iglesia local tiene una puerta abierta para acompañar sin sermonear.
La encuesta también muestra desgaste. Entre las mujeres de 25 a 35 años, el 30% dice que ninguno de esos motivos la lleva a la iglesia, el porcentaje más alto de cualquier grupo. Y al reconectar con la fe, los jóvenes hispanos y blancos empatan con 45%, un punto arriba de los afroamericanos (44%).
No todo es sombrío: los jóvenes ya están llegando. La pregunta es con qué corazón entran y qué encuentran adentro.
Antes del próximo domingo, haz un ejercicio simple. Escribe en tu celular una sola frase que responda por qué vas. Si te sale «porque me hace bien», no te condenes: es un punto de partida honesto. Pídele al Espíritu Santo que te enseñe a adorar en espíritu y en verdad (véase Juan 4:24). La encuesta no mide la adoración; eso solo lo sabes tú. Y cuéntame: ¿vas a la iglesia por ti o por Dios?