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¿Es pecado tatuarse? Lo que la Biblia dice y no dice

La Biblia toca el tema una sola vez, y lo hace fuera del Nuevo Testamento.

Por Samuel Ibarra · Sana Doctrina
· 4 min de lectura
¿Es pecado tatuarse? Lo que la Biblia dice y no dice
Foto: Pavel Danilyuk / Pexels

«¿Es pecado tatuarse? Ya tengo uno: ¿tengo que borrármelo?» El Pew Research Center halló en julio de 2023 que 41 % de los adultos menores de 30 años en Estados Unidos tiene al menos un tatuaje; entre las mujeres de 18 a 29 llega a 56 %, y en la comunidad hispana la cifra es 35 %.

El gusto no es toda la historia. El Correo informó el 1 de junio de 2025 que, según un negocio especializado en eliminación, cerca de una cuarta parte de las personas tatuadas piensa en quitárselos, y entre 10 y 20 % termina haciéndolo.

El Colombiano reunió el 27 de mayo de 2026 varios estudios: el arrepentimiento va de 18,2 % a 26 % según la investigación. Vale pensarlo antes, no después.

«La santidad no se pega con aguja.»

— Samuel Ibarra

Levítico 19:28 y su mundo

La única línea bíblica que roza el tema es esta: «Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová» (Levítico 19:28, RVR1960). Está dentro del código de santidad de Israel, junto a normas contra los ritos de duelo y el culto de los pueblos vecinos. Deuteronomio 14:1-2 da la razón: Israel es pueblo santo, apartado para Dios.

Dos detalles que casi nadie menciona. El mismo capítulo prohíbe mezclar telas y recortar las patillas (Levítico 19:19, 27); quien toma el versículo 28 como norma vigente tendría que explicar por qué deja de lado los demás. Y la Biblia nunca vuelve al tema: ni Jesús ni los apóstoles lo mencionan.

Lo que el Nuevo Testamento dice y no dice

Los tatuajes no aparecen en el Nuevo Testamento. No hay un mandato que los prohíba ni uno que los autorice. En Hechos 15 la iglesia de Jerusalén se negó a imponer la ley de Moisés a los creyentes que venían del paganismo: «Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias» (Hechos 15:28, RVR1960). La lista que sigue no habla de tinta.

Pablo lo repite: «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres» (Gálatas 5:1, RVR1960). El tatuaje tampoco figura en los catálogos de pecados del Nuevo Testamento. Y un diseño con un versículo no se vuelve santo por llevar texto bíblico: la santidad no se pega con aguja.

Ahora el otro lado. «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo...? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo» (1 Corintios 6:19-20, RVR1960). Pablo escribía sobre inmoralidad sexual, no sobre agujas; el principio te alcanza igual: tu cuerpo no es tuyo para hacer con él lo que quieras.

Jesús puso el foco en el corazón antes que en lo externo: «No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre» (Mateo 15:11, RVR1960). No es permiso para todo; es aviso de dónde está el problema de fondo.

Tus preguntas antes de decidir

«Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen» (1 Corintios 6:12, RVR1960). La libertad cristiana no es «todo vale». Pablo añade: «ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano» (Romanos 14:13, RVR1960).

Antes de sentarte en la silla, responde con honestidad: ¿esto glorifica a Dios o solo busca aprobación? ¿El impulso viene de una moda, de la vanidad, de una herida? ¿Edifica a quienes te ven o los hiere? ¿Podrás explicar el diseño sin bajar la mirada? ¿Tu identidad está en Cristo o en tus marcas?

Si eres menor, tus padres siguen teniendo voz (Efesios 6:1-2). Y si el tatuaje ya está, respira: no hay orden de borrarlo. Tu perdón no se compra con sesiones de láser. Si el diseño honra a otro dios, coquetea con la magia o grita odio, hay razones para cubrirlo o quitarlo; si hace tropezar a alguien que amas, también.

La culpa no es buen consejero; la conciencia formada por la Escritura, sí. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17, RVR1960).

Cuéntame cómo lo resolviste: ¿qué preguntaste antes de decidir, o qué hiciste cuando el tatuaje ya estaba?

Fuentes

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