Biblia en 5: Marcos 6:30-44 — Dadles vosotros de comer
Cinco panes y dos peces alcanzaron para una multitud, y sobraron doce cestas.
El texto
Marcos 6:30-44 guarda una de las órdenes más incómodas de Jesús: «Dadles vosotros de comer». Antes de llegar ahí, los doce vuelven de la misión y le cuentan lo que hicieron. Venían tan ocupados que ni tiempo para comer tenían. Jesús los lleva en barca a un lugar solitario; la gente los reconoce, corre a pie y se les adelanta.
Al ver a esa multitud, Jesús no la despide. Marcos lo cuenta así: «Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas» (Marcos 6:34, RVR1960).
El día avanza y aparece el hambre. Los discípulos hacen números y proponen lo lógico: que cada quien se vaya a los caseríos a comprar su comida. La respuesta de Jesús incomoda: «Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?» (Marcos 6:37, RVR1960). Doscientos denarios era una fortuna para un grupo de pescadores; según la NVI, equivale a más de medio año de salario.
«El milagro ocurre después de que lo poco se pone en sus manos, no antes.»
El resto del episodio está en Marcos 6:41-43 (véase): Jesús toma cinco panes y dos peces, bendice, parte y los entrega a los discípulos para que repartan. Todos comen, todos quedan satisfechos y sobran doce cestas.
El pastor que Israel esperaba
Marcos escribió el más breve de los cuatro evangelios, probablemente antes del año 70 d. C. Explica costumbres judías y traduce términos arameos, señales de que sus lectores no eran judíos. Eusebio de Cesarea cita a Papías, un testigo muy antiguo, para decir que Marcos fue «intérprete de Pedro».
La frase «como ovejas que no tenían pastor» tenía siglos de historia. En Números 27, Moisés le pide a Dios un sucesor y ora para que el pueblo no quede «como ovejas sin pastor» (Números 27:16-17, RVR1960). Años después, Ezequiel 34 muestra a Dios reclamando a los líderes de Israel: se cuidaban a sí mismos mientras el rebaño se dispersaba (Ezequiel 34:1-6). Jesús no solo siente lástima: enseña, guía y alimenta. Es el pastor que el pueblo aguardaba.
Ahí se ve el evangelio. El milagro ocurre después de que lo poco se pone en sus manos, no antes. Él bendice; los discípulos reparten. Y el relato apunta más lejos: al día siguiente, esa multitud lo buscará por el pan, y Jesús dirá que él es el pan de vida (véase Juan 6:35). Los panes señalan a la cruz y a la mesa del Señor.
Tu turno con los panes
Quizá vives entre clases, trabajo y el grupo juvenil, y el cansancio te convence de que ya diste bastante. Los discípulos estaban igual. Jesús no los descartó por estar agotados: los usó justo cuando no tenían nada que ofrecer.
«Dadles vosotros de comer» sigue sonando hoy, y la salida fácil es pasárselo a otro: al pastor, a la iglesia, al gobierno. Tus cinco panes pueden ser tu tiempo, tu auto, tu casa, lo que sabes cocinar, tu inglés para traducirle al que acaba de llegar. Nada de eso parece suficiente. Lo es cuando pasa por sus manos.
Nos pasa seguido: revisamos si nos alcanza antes de soltar algo. La fe entrega primero y calcula después.
¿Qué tienes guardado «por si no alcanza» —tiempo, un don, algo de dinero, tu casa— que Jesús ya te pidió poner delante de él?
Fuentes
- Bible Gateway — Marcos 6:30-44 (RVR1960)
- Bible Gateway — Números 27:16-17 (RVR1960)
- Bible Gateway — Ezequiel 34:1-6 (RVR1960)
- Bible Gateway — Juan 6:35 (RVR1960)
- Bible Gateway — Marcos 6:37 (NVI)
- Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica III.39 (Papías) — New Advent
- Gospel According to Mark — Encyclopaedia Britannica