Saltar al contenido
Sígueme.Magazine
Donar

Síguenos

«Ven, sígueme.» — Mateo 4:19

English

Biblia en 5: Marcos 5:21-43 — No temas, cree

Dos hijas y doce años: una mujer enferma y una niña muerta muestran dónde está el poder de Jesús.

Por Samuel Ibarra · Sana Doctrina
· 3 min de lectura
Biblia en 5: Marcos 5:21-43 — No temas, cree
Foto: Yosef Futsum / Pexels

A un padre le acaban de decir que su hija murió y que ya no hace falta molestar al Maestro. La respuesta de Jesús, en Marcos 5:21-43 (Reina-Valera 1960), es breve: «No temas, cree solamente.»

Quién lo escribió y para quién

Marcos es el más breve de los cuatro evangelios. La tradición lo vincula con Juan Marcos, compañero de Pedro, que puso por escrito la predicación del apóstol sobre Jesús. Sus primeros lectores no eran judíos: creyentes reunidos probablemente en Roma, entre los años 50 y 65 d. C. Por eso aclara términos arameos —entre ellos «Talita cumi»— y costumbres que ellos no practicaban. Antes de esta escena, Jesús calmó una tormenta en el lago de Galilea (4:35-41) y liberó en la región de los gadarenos a un hombre atormentado por un espíritu impuro (5:1-20). Ahora la barca regresa a la otra orilla.

Dos mujeres, doce años, una misma espera

Jairo, dirigente de la sinagoga, se postra ante Jesús y le ruega por su hija, que se está muriendo. Va de camino cuando una mujer con hemorragias desde hacía doce años se acerca por detrás y toca su manto. Había gastado todo en médicos sin mejorar (5:26), y su condición la volvía impura ante la ley. Acercarse así era arriesgarse al rechazo. Jesús se detiene y pregunta: «¿Quién ha tocado mis vestidos?» (Marcos 5:30, RVR1960). Lo que parece una demora es el punto donde las dos historias se cruzan: mientras él atiende a una, avisan que la niña murió (5:35).

Lo que este pasaje revela

El poder no estaba en la tela, como si el manto fuera un amuleto: Jesús sabía que de él había salido poder (véase Marcos 5:30). A la mujer no solo le devuelve la salud; la llama «Hija» y le dice: «tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.» (Marcos 5:34, RVR1960). Su fe no valía por su tamaño, sino por quién la sostenía. Después llega a la casa y afirma que la niña duerme (véase Marcos 5:39). Toma su mano y ordena: «Niña, a ti te digo, levántate.» (Marcos 5:41, RVR1960). Jesús se acerca a lo que la ley marcaba como contaminado y lo deja limpio. Tampoco monta espectáculo: entran tres discípulos y los padres, pide silencio y que le den de comer a la niña (5:43). El milagro termina en una mesa de familia.

Tal vez llevas meses pidiendo algo con fecha: el resultado de un estudio, la salud de tu mamá, un trámite migratorio, un trabajo que no llega. Mientras Jesús se detenía por otra persona, a Jairo le avisaron que su hija había muerto. Si has pensado alguna vez que Dios responde a otros y a ti solo te queda aguantar, este pasaje es para ti. No importa que tu fe sea pequeña; importa en quién la pones. Y acudir al médico, usar la clínica o pedir ayuda cuando la necesitas no te vuelve un creyente débil: son caminos que Dios usa. Esta semana puedes hacer lo de Jairo: contarle a Jesús lo que necesitas, con nombre y detalle, y decírselo también a un amigo, a un hermano de la iglesia o a tu pastor, para no llevarlo en soledad.

¿Qué le estás pidiendo a Jesús con una fecha límite? ¿Y si la respuesta llega más tarde de lo que esperas, pero es más de lo que pediste?

Fuentes

Comparte esta nota

Síguenos también en redes

@SiguemeMagazine en todas: videos, noticias del día y comunidad.