Saltar al contenido
Sígueme.Magazine
Donar

Síguenos

«Ven, sígueme.» — Mateo 4:19

English

Biblia en 5: Marcos 3:7-19 — Los que él quiso

Jesús sube al monte y establece a doce para dos cosas, en este orden: estar con él y luego predicar.

Por Samuel Ibarra · Sana Doctrina
· 2 min de lectura
Biblia en 5: Marcos 3:7-19 — Los que él quiso
Foto: Chris Liu / Pexels

Marcos 3:7-19 (RVR1960) narra el día en que Jesús pasó de la multitud a doce hombres. Después de sanar a muchos y callar a los demonios, subió al monte y llamó «a los que él quiso». Lee el pasaje completo en tu Biblia.

De la multitud a doce

La escena anterior es de aglomeración. Llegaban de Galilea, de Judea y de Jerusalén, pero también de Idumea, del otro lado del Jordán y de Tiro y Sidón, tierras gentiles. Venían a oírlo y a ser sanados. Tanta gente se le echaba encima que pidió tener una barca lista en la orilla para no quedar aplastado (véase Marcos 3:9). Los demonios se postraban ante él y gritaban quién era; él les mandaba callar (véase Marcos 3:11-12). Su identidad no se conocería por fama ni por gritos, sino en la cruz.

Entonces sube al monte. Marcos 3:13 (RVR1960) dice: «Y subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.» Lucas añade que pasó la noche entera orando antes de escoger (véase Lucas 6:12-13). Nadie se postuló, no hubo convocatoria abierta ni filtro de currículum.

«De esa compañía sale la valentía para hablar, no al revés.»

— Samuel Ibarra

Primero estar con él

Marcos 3:14 (RVR1960): «Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,» Hay dos propósitos y un orden: la compañía va antes que la misión. La autoridad para sanar y expulsar demonios llega en el versículo siguiente, pegada a esa cercanía (véase Marcos 3:15).

Los nombres sorprenden. En la misma lista caben Mateo, que cobraba impuestos para Roma, y Simón, al que llamaban celote, del bando contrario; también Judas, el que después lo entregó (véase Marcos 3:16-19). Pescadores, un cobrador y un resistente. Años más tarde Pablo escribiría que Dios escoge lo débil y lo necio del mundo (véase 1 Corintios 1:26-27). Y el número doce no era casualidad: apuntaba al pueblo de Dios reconstituido.

Después, enviados

El grupo que nace aquí recorre todo el evangelio. Jesús los manda de dos en dos (véase Marcos 6:7), Pedro confiesa quién es él (véase Marcos 8:29) y ellos quedan como testigos de la resurrección (véase Hechos 1:21-22). Cuando las autoridades los ven, no los reconocen por estudios ni títulos, sino porque habían andado con Jesús (véase Hechos 4:13). Seguir a Jesús se parece más a caminar con alguien que a memorizar un temario.

Tu semana no tiene lago ni monte. Tiene el transporte, la clase, el trabajo, el celular. Aun así puedes hacer lo mismo que ellos: apartar unos minutos para estar con él antes de salir a hacer cosas para él. Un pasaje leído despacio, una oración sin apuro y sin audiencia. De esa compañía sale la valentía para hablar, no al revés.

Y la pregunta queda abierta: ¿y si no te falta fuerza para servir, sino tiempo con él?

Fuentes

Comparte esta nota

Síguenos también en redes

@SiguemeMagazine en todas: videos, noticias del día y comunidad.