Verón marcó y mostró una camiseta con un mensaje cristiano
El atacante cabeceó el segundo gol ante Tigre y, debajo de la camiseta del club, llevaba otra con un mensaje sobre la muerte de Jesús.
En el estadio Diego Armando Maradona, Argentinos Juniors venció 2-1 a Tigre el domingo 4 de octubre. Después de su gol, Verón mostró lo que llevaba debajo de la camiseta: un mensaje cristiano, según La Corriente.
Era un partido del Torneo Clausura argentino, y Argentinos pegó primero. Kevin Gutiérrez abrió el marcador en los primeros minutos y, antes del descanso, Verón conectó de cabeza el segundo. Tigre descontó en el segundo tiempo con Jerónimo Dómina, pero no le alcanzó. El 2-1 dejó al equipo de La Paternal solo en la punta de la Zona B.
Después del festejo con sus compañeros, Verón mostró la camiseta que traía debajo de la del club. En ella se leía un mensaje cristiano sobre la muerte de Jesús. Con todas las miradas sobre él, esos segundos eran suyos, y los gastó en apuntar hacia Jesús.
«Su plataforma es la costumbre, no el trofeo.»
Ya lo había hecho en agosto
Después del partido, publicó en Instagram una foto de ese momento. En el texto citó Salmos 9:1 y dejó claro a quién le daba la gloria: a Dios.
No fue un arranque aislado: en agosto ya se había puesto, en otro partido, una camiseta parecida. En su biografía de esa red social se define con cuatro palabras: «Yo pertenezco a Jesús».
El hábito, no el trofeo
Hay celebraciones que duran lo que dura el festejo. Esta se repite: agosto, octubre, y una biografía que dice lo mismo todos los días. Su plataforma es la costumbre, no el trofeo.
Me pregunto qué copiarán de ese festejo los chicos que miran el partido. Un goleador tiene segundos; una hinchada, memoria. Lo que se repite, se aprende.
Eso no lo convierte en maestro ni en modelo intachable. Una camiseta no santifica a nadie, y la fe no se mide por lo que alguien muestra en la cancha. Pero cuando una persona con miles de ojos encima usa su minuto para apuntar a Jesús y no a sí misma, vale la pena notarlo, sin exagerar.
Y conviene decirlo con claridad: el marcador no es un termómetro del favor de Dios. Ni un gol premia la fe de alguien, ni una derrota castiga su vida. El que cree juega para dar gloria, no para cobrar bendiciones.
Jesús lo dijo así: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16, RVR1960). La camiseta no salva a nadie; apunta a quien sí puede hacerlo.
Lo que muestras cuando te va bien
Tu momento de exposición no necesita un estadio. Puede ser un grupo de WhatsApp, un examen aprobado, un ascenso o una publicación con muchos likes. Ahí pasa lo mismo que en la cancha: la atención llega, y con ella, una decisión.
La fe no se sostiene en un gesto grande, sino en costumbres pequeñas: agradecer, nombrar a Jesús en una conversación normal, dar crédito a quien corresponde.
No hace falta una camiseta con un mensaje ni un púlpito. Alcanza con hablar de quién te sostiene, sin sermón y sin vergüenza. También alcanza con no quedarte toda la gloria cuando las cosas salen bien.
Esta semana, cuando algo te salga bien, prueba nombrar a Dios delante de alguien: un mensaje, una frase en tus redes, una conversación. Después pregúntate en serio: ¿qué muestras cuando te va bien?