Saltar al contenido
Sígueme.Magazine
Donar

Síguenos

«Ven, sígueme.» — Mateo 4:19

English
DeportesNoticia

Fields of Faith: el aforo no prueba que Dios actúe

Los organizadores del evento en Abilene, Texas, pidieron a los jóvenes que tomaron decisiones esa noche seguir dando pasos en su fe.

Por Tomás Aguirre · La Cancha
· 3 min de lectura
Fields of Faith: el aforo no prueba que Dios actúe
Foto: Jan van der Wolf / Pexels

Fields of Faith reunió a cientos de estudiantes, familias e iglesias en el estadio Wildcat de ACU, en Abilene, Texas. KTXS reportó el 15 de octubre de 2026 la noche de adoración y testimonios que organizó Fellowship of Christian Athletes.

El evento se presenta con una frase corta: «una noche, un mensaje, una postura» (traducción de Sígueme). Sobre el césped hubo música de adoración y estudiantes que contaron en público lo que Dios ha hecho en sus vidas. Aunque había preocupación por el clima, la lluvia no llegó.

Detrás de la jornada estuvieron iglesias locales, entrenadores, voluntarios, patrocinadores y aliados de la comunidad, informó KTXS.

«Los discursos se olvidan; las conversaciones se recuerdan.»

— Tomás Aguirre

Quienes organizan Fields of Faith dijeron que quieren reunir a la comunidad y que esperan un impacto que vaya más allá del estadio. También pidieron que quienes tomaron decisiones esa noche sigan dando pasos en su fe.

Lo que no se mide con el aforo

Me alegra que un estadio universitario se llene de gente joven que canta. Pero un aforo grande no prueba que Dios esté actuando. Las multitudes se reúnen también por conciertos, por partidos y por causas que nada tienen que ver con el evangelio.

Lo que distingue una noche así es qué se dijo de Jesús, no cuántos fueron. Un momento emotivo sin discipulado se apaga igual que las luces del estadio cuando termina el evento.

El énfasis de la organización estuvo en lo que viene después: que cada decisión crezca. Es la diferencia entre un evento y una conversión que da fruto.

«sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 Pedro 3:15, RVR1960).

Pedro escribió eso a creyentes dispersos, no a un auditorio cómodo. Pide explicar la esperanza con respeto, sin discursos pulidos.

Cómo se prepara un joven para hablar de su fe

Testificar no empieza cuando tomas el micrófono. Empieza cuando ordenas tu historia. Antes de contarla, escríbela en tres partes: qué eras antes, qué hizo Cristo en la cruz, quién eres ahora. Sin adornos ni dramatismo.

Después, aprende a decir el evangelio en pocas frases: Dios es santo, nosotros pecamos, Jesús murió y resucitó, y la respuesta es arrepentirse y creer. El perdón es regalo, no pago. Puedes decirlo en un pasillo, en un chat o camino a casa.

Ora antes de hablar, no solo después. Y elige a una persona concreta: un compañero de clase, un primo, un vecino. Los discursos se olvidan; las conversaciones se recuerdan.

«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16, RVR1960).

La luz no se enciende para el aplauso. Se enciende para que la gloria vaya al Padre, que es lo contrario de contar cuánta gente llegó.

El paso que sigue

Esta semana, elige a una persona y prepara una respuesta honesta, no un sermón: por qué crees lo que crees. Si te toca escuchar a alguien que duda, escucha de verdad antes de responder.

No necesitas un estadio ni luces que se apaguen. Te basta una conversación y el Espíritu Santo haciendo su trabajo.

¿A quién le contarías tu historia?

Fuentes

Comparte esta nota

Síguenos también en redes

@SiguemeMagazine en todas: videos, noticias del día y comunidad.