Cortado por Toronto, reúne a la NBA en estudio bíblico
El veterano organizó 12 días de devocionales en video con jugadores de la NBA antes del arranque de la temporada.
El veterano pívot Trey Jemison organizó un estudio bíblico de 12 días en redes sociales con jugadores de la NBA y otras figuras públicas, según Sports Spectrum. Lo hizo mientras buscaba equipo: los Raptors lo cortaron.
Cada día subió a Instagram un devocional en video. Los participantes leían un pasaje de la Escritura y contaban la lección que les había quedado: confiar en Dios cuando la vida se sale de control, aguantar las temporadas difíciles y hallar fuerza cuando el cansancio llega. Entre las voces aparecieron C.J. McCollum, Luka Garza, Josh Hart y Malachi Smith.
El púlpito no era el requisito
Jemison eligió Lucas 5:4-10, la escena en que Jesús llama a Simón Pedro junto al lago. Pedro era pescador, no pastor. Se reconoció pecador delante de Jesús y aun así fue llamado a pescar hombres. «No tienes que estar en un púlpito para cambiar vidas o hablar del evangelio», dijo Jemison en uno de sus videos (traducción de Sígueme).
«Un contrato puede terminar un martes por la mañana. La identidad no.»
Contó que varias personas le dijeron que algún día sería pastor. No era su plan. Después de casi dos semanas orando y estudiando, entendió el proyecto como un recordatorio: compartir el evangelio no depende de un título. Un comediante, una mamá, un maestro o alguien que atiende un supermercado puede hacerlo donde ya vive. Eso no rebaja el ministerio pastoral; corrige la idea de que solo los cargos sirven.
Control, cansancio y una temporada larga
McCollum se aferra a Proverbios 3:5-6 y lo explica con una honestidad que cualquiera reconoce: casi siempre creemos manejar los resultados, cuando lo único que controlamos es cómo respondemos.
«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.» (Proverbios 3:5-6, RVR1960)
Garza llegó a la liga en 2021, elegido por Detroit, sin una relación cercana con Dios. La comunidad de creyentes que encontró alrededor del equipo, incluidos los jugadores que se reunían en la capilla antes de los partidos, lo animó a buscarlo en serio.
En una temporada en la que jugaba poco y no rendía como quería, escuchó en la capilla la exhortación de Gálatas 6:9 a no cansarse de hacer el bien, y dijo que aquello lo reanimó. Hoy procura concentrarse en lo que puede hacer cada día, no en dictar el resultado.
Hart lee Isaías 40:29-31 antes de cada partido. Contó que hay momentos de la temporada y de la vida en que se siente agotado; entonces ora y busca fuerza en el Señor. La lección, añadió, aplica a cualquier oficio: llevar las preocupaciones a Dios renueva lo que hace falta para seguir.
«Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.» (Isaías 40:31, RVR1960)
Tu cancha es donde ya estás
Un contrato puede terminar un martes por la mañana. La identidad no. Jemison lo dice desde el lado incómodo: sin equipo, con las maletas listas, y aun así convencido de que su plataforma nunca fue el uniforme.
Nada de esto promete un contrato nuevo ni una temporada ganadora: la fe no es un recibo que se cobra en la cancha. El mensaje alcanza a quien acaba de perder el empleo, a quien estudia y trabaja, a quien atiende un turno de noche. Tu cancha puede ser un salón de clases, una cocina o un grupo de mensajes. Nadie te pide un púlpito; te pide fidelidad en lo que ya tienes entre manos.
Esta semana anota el nombre de una persona de tu trabajo, tu escuela o tu equipo y ora por ella antes de verla. No hace falta anunciarlo. Después mira si cambió tu forma de tratarla. ¿Dónde está tu cancha?