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La fe de Dak Prescott no depende del marcador

El mariscal de campo atribuyó a Brian Schottenheimer la fe abierta del vestuario, tras remontar 34-30 en Houston.

Por Tomás Aguirre · La Cancha
· 3 min de lectura
La fe de Dak Prescott no depende del marcador
Foto: Prensa oficial de Dallas Cowboys

Faltaban 2:15 cuando Dak Prescott lanzó el pase de anotación a CeeDee Lamb y selló la victoria de los Cowboys 34-30 sobre los Texans en Houston. Después del partido, según RELEVANT Magazine, dijo que su fe no depende del marcador.

No fue un partido cómodo. Dallas se fue al descanso abajo 16-6 y en el último cuarto iba detrás 30-27 en Houston. La remontada arrancó con un regreso de patada de salida de 48 yardas de KaVontae Turpin al abrir el segundo tiempo.

Prescott terminó con 32 pases completos de 45 intentos, 335 yardas y una anotación. CeeDee Lamb atrapó 17 envíos para 189 yardas y superó a Drew Pearson como cuarto en la lista histórica de recepción de los Cowboys, con 7914 yardas en su carrera.

«La fe que depende del marcador se rompe en la primera derrota; la que descansa en Cristo aguanta las dos.»

— Tomás Aguirre

El crédito es del entrenador

Prescott no se atribuyó el ambiente de fe que se ve este año en los Cowboys. Lo acreditó a Brian Schottenheimer, el entrenador en jefe, y a la manera en que ha abierto el tema. Dijo que así es el entrenador, así es él y así son muchos compañeros del equipo.

Mencionó también a los capellanes Jonathan y al doctor Evans, que ayudan a encabezar esa causa. La meta, según dijo, es que se contagie: entender que todos están ahí por Dios y que sirven a un propósito más grande que el resultado.

Ganar no es la respuesta

La semana anterior Dallas había perdido. La meta que Schottenheimer se puso entonces fue encontrar la forma de cerrar los partidos. Tras esta victoria señaló al vestuario: un grupo de jóvenes que se quieren de verdad, dijo, y una hermandad que es real. A Prescott lo llamó impecable en el segundo tiempo.

Sobre cómo responde el equipo a los resultados, Prescott lo puso así: «Puede que no siempre tengamos las respuestas, pero sabemos qué quiere Dios que hagamos en nuestra respuesta» (traducción de Sígueme). Y describió esa respuesta como dar lo mejor de uno, servir a Dios y servir a otros con amor.

Aquí conviene frenar. La fe no reparte victorias. Si el triunfo fuera el premio de los que creen mejor, el marcador sería un juicio sobre el alma de cada jugador, y no lo es. El resultado no dice nada sobre tu relación con Dios. Tu respuesta al resultado dice bastante.

Que un jugador hable de su fe frente a los micrófonos no lo vuelve maestro ni modelo. Lo que Prescott dijo es un testimonio público y se recibe con alegría; la doctrina, en cambio, se prueba con la Escritura.

La pregunta que no cambia

Prescott habló de su vida con más peso que del partido. Dijo que ha pasado por mucho, que Dios ha sido siempre la razón y el refugio al que vuelve, y que nunca podrá agradecerle lo suficiente. Gane, pierda o empate, la pregunta que se hace es la misma: ¿cuál es el propósito?

Pablo lo escribió así: «…así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad» (Filipenses 4:12, RVR1960). La fe que depende del marcador se rompe en la primera derrota; la que descansa en Cristo aguanta las dos.

Esta semana tienes un examen, un partido, una entrega o una conversación difícil. Antes de que empiece, decide qué vas a hacer con tu fe si el resultado sale mal; la prueba no está en el marcador final, sino en cómo tratas a quien tienes al lado cuando vas perdiendo. ¿En qué se nota tu fe cuando pierdes?

Fuentes

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