Godfidence: cómo lidera el coach de los Cowboys
Brian Schottenheimer dice que Dios está al centro de su trabajo; su esposa habla de la incertidumbre de un empleo año a año.
«Godfidence». Es la palabra que el coach de los Cowboys, Brian Schottenheimer, metió en el vocabulario del equipo, según Sports Spectrum. Dallas llega 2-2 al juego del jueves por la noche contra Tampa Bay.
Dallas promedia 30.5 puntos por partido, empatado en el segundo puesto de la NFL, y Schottenheimer cumple su segunda temporada como entrenador en jefe y responsable de las jugadas ofensivas.
Antes fue coordinador ofensivo de Mike McCarthy entre 2023 y 2024. En enero de 2025, Jerry Jones, dueño y gerente general, lo ascendió al puesto principal. Su mensaje en el campo gira alrededor de dos ideas: constancia y terminar bien. Lo que las une es la convicción de que son una sola familia.
«La fe no promete ascensos ni marcadores a favor. Da un piso que no se cae cuando cambia el entrenador.»
Una palabra que no promete triunfos
Para Schottenheimer, la fe en Jesús ocupa el centro de su vida y de su trabajo, no el lugar de un recurso motivacional que aparece cuando el marcador sonríe. «Dios es el centro de todo lo que hago: como esposo, padre, coach de fútbol, lo que sea», afirmó el lunes en conferencia de prensa (traducción de Sígueme).
Dak Prescott, mariscal de campo con 11 temporadas en el equipo y tres entrenadores en jefe en su carrera, dice que la diferencia se nota. Ahora los jugadores hablan de su fe con más libertad. En las capillas del equipo casi no quedan asientos vacíos, algo que Prescott también atribuye al capellán Jonathan Evans y a su padre, Tony Evans.
La casa donde el empleo dura un año
Cuando McCarthy y los Cowboys se separaron, hubo un riesgo real: si el nuevo entrenador llegaba con su propio grupo, coordinadores como Schottenheimer podían quedarse sin trabajo. La idea de mudarse y empezar de nuevo pasó por la cabeza de él y de su esposa, Gemmi.
A los 51 años tenía un currículum largo y probablemente habría encontrado empleo en otro cuerpo técnico. Pero su fe los mantuvo firmes, contó Gemmi en el podcast Twins Take Podcast. Sin esa fe, dijo, se habrían derrumbado muchas veces. La vida de un entrenador es inestable, se renueva año a año y nadie sabe qué viene después.
Lo que sí sabían, agregó, es que el Señor no los va a dejar ni los va a guiar mal. Puede que no les guste lo que viene, pero confían en que están donde deben estar.
Al final no hubo mudanza: Jerry Jones no buscó afuera y lo ascendió antes de la temporada 2025. Gemmi contó que estuvieron obedientes y confiaron en que lo que Dios tuviera preparado era lo que tenía que pasar. Y pasó.
Cuando el diagnóstico llegó antes que el ascenso
En 2003, con 28 años, Schottenheimer era entrenador de mariscales de campo en los Chargers de San Diego, con su padre, Marty Schottenheimer, como entrenador en jefe. El capellán del equipo, Shawn Mitchell, marcó su fe y lo llevó a empezar un estudio bíblico para entrenadores.
Unos seis meses después le diagnosticaron cáncer de tiroides. Gemmi estaba embarazada de tres meses de su hijo, Sutton.
Schottenheimer cuenta que esa etapa lo conectó con Dios de forma más personal y fortaleció su matrimonio. En el mismo podcast dijo que algunas cosas que vivieron son más grandes que el fútbol. El fútbol es su trabajo, no su vida, y todo empieza con Dios.
Ahí está el punto que le habla a cualquiera que trabaja con contrato corto: la fe no promete ascensos ni marcadores a favor. Da un piso que no se cae cuando cambia el entrenador.
«Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados» (Proverbios 16:3, RVR1960). Esta semana puedes escribir en tu celular tres cosas que no dependen de tu jefe: quién es Dios, quién eres tú en Cristo y a quién sirves. ¿Tu confianza aguantaría una temporada de 5-12?