El diezmo de Samoa Joe: fe tras dos despidos
El luchador contó en Grace Family Church que, cuatro horas después de su segundo despido, un amigo le pidió una audición para una serie.
El diezmo de Samoa Joe ocupó su testimonio en Grace Family Church, según Rapzilla. El luchador, con tres décadas en TNA, WWE y AEW, pasó de sospechar de las finanzas de la iglesia a dar su primer 10 %.
Empezó en una clase que nadie quería
Joe no soñaba con el ring. Crecía practicando judo y entrenaba en un estudio local de jiu-jitsu. El dueño de ese estudio necesitaba llenar su clase de lucha libre, así que lo invitó a probar. Joe aceptó, y el entrenamiento lo atrapó de inmediato.
En televisión interpreta a un gigante de 310 libras, pero sostiene que nunca lastimaría a alguien a propósito.
«La gracia no negocia con el bolsillo.»
Dos décadas de escepticismo
Hace 20 años Joe se sentó en Grace Family Church como un escéptico. La doctrina de la prosperidad había golpeado antes a su familia: sus padres, contó, fueron desviados por esa enseñanza. Desde entonces miraba cada ofrenda con recelo, convencido de que en todo había un truco.
Le dijo al pastor Craig Altman que él, su esposa y su familia son miembros desde hace 18 años.
Su esposa creció dando el diezmo como disciplina y fue ella quien insistió hasta que él cedió. El cambio llegó cuando dejó de ver el dinero como algo propio y empezó a verse como administrador de lo que Dios le confió. «De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.» (Salmo 24:1, RVR1960)
Él no lo cuenta como un impuesto ni como una factura mensual. Lo cuenta como la respuesta de alguien que reconoce una fidelidad que no merecía. La gracia no negocia con el bolsillo.
Dos despidos y una llamada
Una conmoción cerebral terminó con su carrera dentro del ring y lo llevó a la mesa de comentarios. Poco después lo despidieron. Lo recontrataron y pasó a un puesto corporativo, pero la estructura de la empresa cambió y, dos meses más tarde, lo despidieron otra vez.
Llegó a su casa y le dijo a su esposa que lo habían despedido. Ella levantó la vista y respondió: «Dios tiene esto. Vamos a estar bien. Ya oramos por esto. Va a salir bien.» (traducción de Sígueme)
Cuatro horas después, un amigo con el que no hablaba desde hacía 15 años lo llamó. Estaba armando una serie nueva para Peacock y le pidió una cinta de audición. Joe consiguió el papel de Sweet Tooth en Twisted Metal y volvió a entrar a su casa diciéndole a su esposa que ahora protagonizaba una serie de televisión.
También estudió con ella Financial Peace University, un programa de finanzas personales. Por eso insiste en presupuestar, salir de las deudas de consumo y poner a Dios primero. No promete un premio por dar: su testimonio es que aprendió a confiar mientras el piso se movía.
Si estás administrando poco —un sueldo que no alcanza, una beca, un trabajo de medio tiempo—, anota esta semana lo que entra y lo que sale. La fidelidad se aprende ahí, no cuando llega el aumento. ¿Cómo decides qué dar y qué guardar cuando el dinero no sobra?