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Dak Prescott: la fe que no depende del marcador

El mariscal de los Cowboys lanzó 335 yardas en la remontada 34-30 sobre los Texans y después explicó para qué juega.

Por Tomás Aguirre · La Cancha
· 3 min de lectura
Dak Prescott: la fe que no depende del marcador
Foto: NFL.com — headshot oficial (Dallas Cowboys)

Los Cowboys remontaron el domingo 34-30 a los Texans. Después del partido, según The Christian Post, Dak Prescott habló de su fe y de un propósito que no depende del marcador.

En la conferencia de prensa, un periodista le preguntó si el equipo estaba mostrando más fe desde su llegada. Prescott respondió que sí: dijo que esa es su identidad, y la de buena parte del plantel. «Estamos aquí por Dios y estamos aquí para servir un propósito mayor», afirmó (traducción de Sígueme).

Lo que dejó el partido

Houston llevaba ventaja de dos dígitos. Dallas la dio vuelta y ganó 34-30. Prescott completó 32 de 45 pases para 335 yardas y un pase de anotación: un envío de 12 yardas a CeeDee Lamb con 40 segundos en el reloj. El equipo quedó 2-2, según Yahoo Sports.

«La fe que solo aparece en la celebración se parece mucho a un amuleto.»

— Tomás Aguirre

Después de la victoria, Prescott habló de una fe compartida. Dijo que el equipo busca que sea contagiosa y que su presencia ahí es más que fútbol americano. También señaló que esa cultura la abrió el entrenador en jefe Brian Schottenheimer, con ayuda de los capellanes Jonathan y Tony Evans.

Antes del partido, un video difundido por MLFootball mostró al jugador defensivo Ameer Speed orando con su madre en la grada.

Fe de vestidor, no amuleto

Cuando un deportista habla de Dios, aparece una trampa: tratar la fe como fórmula de victorias. Prescott no la plantea así. Habló de ampliar la perspectiva cuando pasan las cosas, gane o pierda, y de preguntarse «¿cuál es el propósito?».

Su respuesta fue hacer lo que Dios quiere en la reacción: ser la mejor versión de uno mismo, servirle a Él y servir a los demás.

Esa convicción tiene historia. En octubre de 2020 sufrió una lesión de tobillo que le terminó la temporada. Cuatro días después publicó un video en Instagram donde habló del propósito y el plan de Dios, según Sports Spectrum.

En marzo de 2021 firmó un contrato de cuatro años por 160 millones de dólares y, al recordarlo, dijo que Dios ha sido siempre la razón y su refugio.

Para qué juegas cuando pierdes

Dallas está 2-2 y la temporada recién empieza. Van a llegar las derrotas, y ahí se prueba de qué está hecha una convicción. La fe que solo aparece en la celebración se parece mucho a un amuleto. La que sostiene también en la derrota tiene otra raíz.

Conviene decirlo con claridad: que un jugador hable de su fe no lo vuelve maestro ni lo pone por encima de nadie. Se puede escuchar con respeto, sin ídolos y sin copiar cada frase como si fuera doctrina.

Todo trabajo, y el deporte también, es un lugar donde se puede servir a Dios, no un escaparate para presumir logros. Eso vale para un mariscal con un contrato enorme y para quien juega en la cancha de su colonia.

Pablo lo escribió para cualquier oficio: «Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31, RVR1960).

Esta semana elige una sola cosa (un examen, un entrenamiento, un turno de trabajo, ayudar en casa) y hazla bien cuando nadie te aplauda. Ahí se nota si tu fe depende del marcador o de Alguien que no cambia. ¿Y tú, para qué juegas cuando pierdes?

Fuentes

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