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OpiniónAnálisis

Tu chat de IA no reemplaza a un amigo

Infobae recoge un estudio según el cual la comunicación con agentes de IA puede impactar las relaciones humanas, con vías para revertirlo.

Por Leo Castañeda · Código
· 3 min de lectura
Tu chat de IA no reemplaza a un amigo
Foto: Khiêm Gia / Pexels

En un artículo de Infobae se plantea, a partir de un estudio, que la comunicación con agentes de IA puede impactar las relaciones humanas y que se puede revertir. Tu chat de IA no reemplaza a un amigo.

El asistente nunca se cansa de escucharte

Un chat de IA te responde a cualquier hora, no se distrae, no se enoja y no te interrumpe. Por eso engancha. Piensa en alguien que termina el día y abre esa conversación antes que el chat de su familia.

No hay nada demoníaco en pedirle ayuda a un modelo para estudiar o traducir un texto. El problema llega cuando esa escucha cómoda se vuelve la única voz de tu semana. Un asistente no te extraña, no se preocupa por ti y no celebra verte mejorar.

«La IA puede acompañar una conversación, pero no puede amar.»

— Leo Castañeda

Lo que solo otra persona puede hacer

Un amigo te contradice, te pide cuentas, se aburre de tu queja y aun así se queda. También necesita tu tiempo y a veces te queda mal. En esa fricción incómoda se teje la confianza.

La IA puede acompañar una conversación, pero no puede amar. Amar implica querer el bien del otro, y eso cuesta. Me preocupa que deleguemos la intimidad por comodidad: si le cuentas tus días solo a una máquina, tu capacidad de sostener vínculos se oxida sin que lo notes.

Infobae también menciona cómo revertir ese impacto. Creo que la respuesta no depende solo de cómo se diseñen las aplicaciones. Depende de decisiones tuyas: a quién le escribes primero, a quién le contestas, con quién te sientas a comer.

Una comunión que se practica

«Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.» (Hebreos 10:24-25, RVR1960)

Los verbos son de relación: considerar, estimular, exhortar. Ninguno se conjuga con un asistente que siempre asiente. Congregarte no es un trámite dominical; es el lugar donde alguien te mira, te nota raro y te pregunta.

«Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.» (Proverbios 27:17, RVR1960)

El hierro no se afila con terciopelo. Te afilas con quien te dice la verdad y sigue sentado a tu lado. La iglesia local ofrece algo que ninguna aplicación tiene: un cuerpo. Gente que canta mal, que cocina para otros, que ora contigo y también se equivoca contigo.

Para quien vive entre dos culturas y dos idiomas, explicar de dónde viene cada cosa cansa. Con el asistente no hay que explicar nada, y eso alivia. Pero el alivio no es lo mismo que ser conocido.

Esta semana elige a una persona concreta: alguien de tu casa, de tu iglesia o del trabajo. Cuéntale algo verdadero que solo le habrías escrito al asistente. Un mensaje de voz basta; no tiene que ser una confesión, puede ser cómo te fue de verdad.

Y si te da pena arrancar, pregunta tú primero. La amistad se enciende de a un mensaje. ¿A quién le vas a escribir hoy?

Fuentes

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