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30 días con la Biblia: el reto de noviembre

En noviembre, el blog de YouVersion propone leer la Biblia 30 días con gente de todo el mundo; ¿hasta qué día llegarás tú?

Por Leo Castañeda · Código
· 2 min de lectura
30 días con la Biblia: el reto de noviembre
Foto: Prensa oficial de YouVersion

En noviembre, el blog de YouVersion presentó el reto de noviembre: 30 días leyendo la Biblia junto a personas de todo el mundo, dentro de Global Bible Month.

Qué propone el reto

El blog de YouVersion menciona tres necesidades concretas: sentir menos ansiedad, sentir menos soledad y tener más confianza para compartir la fe. Y añade que los estudios muestran que la constancia en la Palabra lo cambia todo.

Esa frase es enorme, así que vale la pena leerla con calma. La Biblia no es un ansiolítico, ni una app de productividad que se mide por rachas. Es la Palabra del Dios que habla; y el que habla no es un texto muerto.

«La constancia no te salva; es Dios obrando por su Palabra, incluso el día en que no entiendes nada.»

— Leo Castañeda

Lo que sí propone el reto es sencillo: 30 días abriendo la Biblia al mismo tiempo con gente de otros países y otras ciudades, cada uno en su cuarto, en el bus o antes de dormir. No hay marca que batir ni tabla de posiciones.

Y hay algo que este tipo de retos hace bien: pone una fecha. Sin fecha, la buena intención se queda en un «algún día leo la Biblia completa».

La constancia no te salva

Aquí va mi criterio: nadie se salva por leer 30 días seguidos. La salvación es un regalo que se recibe por gracia, mediante la fe en Jesucristo, y nunca por obras. Si confundes el plan con el evangelio, terminas cansado y con culpa.

La trampa es conocida: fallas un día, la culpa llega antes que la gracia y el plan acaba en la basura. Pero la promesa de Dios no depende de tu rendimiento: «así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié» (Isaías 55:11, RVR1960).

La constancia no te salva; es Dios obrando por su Palabra, incluso el día en que no entiendes nada. Tu parte es abrir el texto; la de él es hacerlo vivir. Por eso el reto no se trata de convertirte en un joven más disciplinado, sino de escuchar a quien ya está hablando.

Si vuelves a empezar, empieza distinto

Elige un momento fijo y corto: diez minutos al despertar o antes de dormir. Lee por escuchar, no por tachar una casilla. Y si fallas, no reinicies desde cero: retoma donde quedaste, sin castigarte.

Busca a alguien con quien comentarlo: un amigo, tu pastor, tu grupo pequeño. La Palabra se entiende mejor en compañía, y la fe no se juega en solitario. Eso sí, no conviertas los 30 días en un marcador para presumir en redes; el trofeo no es tuyo.

La pregunta honesta es esta: ¿qué día abandonas y qué harás esta vez? Anótalo, dilo en oración y vuelve a abrir la Biblia mañana. Nada de esto te salva; todo esto te acerca a quien sí salva.

Fuentes

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