Saltar al contenido
Sígueme.Magazine
Donar

Síguenos

«Ven, sígueme.» — Mateo 4:19

English
OpiniónAnálisis

70% de los adolescentes ya conversa con IA

Sherry Turkle, del MIT, pone número a una escena de madrugada: el chat abierto a las 2 a. m.

Por Leo Castañeda · Código
· 3 min de lectura
70% de los adolescentes ya conversa con IA
Foto: Towfiqu barbhuiya / Pexels

En un artículo en El Ecosistema Startup, Sherry Turkle, del MIT, plantea que siete de cada diez adolescentes ya conversa con IA. El dato describe una costumbre que ya existe, no una tragedia anunciada.

Le cuentas tus problemas a una IA. ¿Por qué? Piensa en la escena: son las 2 a. m. y solo hay una pantalla despierta. Escribes lo que no te atreviste a decir en la mesa y la respuesta llega en dos segundos.

Sin bostezos, sin «te lo dije», sin que nadie te pida esperar al domingo. Quien contó algo importante y recibió un sermón a cambio entiende por qué ese chat se siente seguro.

«Puede decirte algo cierto sobre tus hábitos; no puede cargar tu tristeza.»

— Leo Castañeda

Por eso leí la cifra como una pregunta pastoral antes que como una noticia de tecnología: ¿a quién le estamos contando lo que sentimos? Si la respuesta más honesta es un chat, algo se rompió antes en la mesa y en el templo. Y no fue el internet.

Una IA no juzga, y eso pesa

Esa es la parte que Turkle pone en número y que a muchos nos cuesta admitir. La IA no se cansa, no compite contigo, no repite lo que le contaste. Responde a la hora que sea, con la paciencia exacta de un programa: infinita. Para alguien que creció con miedo a ser ridiculizado, eso no es un juguete. Es un refugio.

Conviene nombrar lo obvio. Un programa no te conoce. Puede ordenar tus palabras mejor que tú; no puede sentarse contigo en el silencio. Puede decirte algo cierto sobre tus hábitos; no puede cargar tu tristeza. Y cuando cierras la conversación, el chat no te extraña.

Lo que la comunidad promete y a veces no cumple

Aquí está mi incomodidad. Si siete de cada diez jóvenes eligen una máquina para hablar de lo que sienten, la pregunta no es qué tan buena es la máquina. Es dónde estábamos los demás.

No culpo a la tecnología por nuestra falta de presencia. Me preocupa que hayamos vuelto la conversación un trámite: cinco minutos al salir del culto, un «¿cómo estás?» que no espera respuesta, un grupo donde nadie pregunta dos veces.

La Escritura no promete respuestas instantáneas; promete consejo dentro de una comunidad: «Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman» (Proverbios 15:22, RVR1960). Una máquina, por buena que sea, no puede darte comunión. Puede darte datos; no puede darte alguien.

Una semana sin esconderlo

Te propongo un experimento de siete días. Cada día, elige a una persona real —un amigo, un hermano de la iglesia, tu mamá, tu pastor— y cuéntale una cosa verdadera sobre cómo estás. Una, no diez. Al final de la semana revisa qué cambió.

Y si lo que escribes a las 2 a. m. es más grande que tú, no lo dejes en un chat: busca ayuda pastoral y, si hace falta, profesional. Jesús no contesta en dos segundos, pero «fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15, RVR1960). Entiende lo que sientes sin que tengas que explicárselo.

¿A quién le hablas cuando nadie escucha?

Fuentes

Comparte esta nota

Síguenos también en redes

@SiguemeMagazine en todas: videos, noticias del día y comunidad.