192 yardas, 2 TD y gratitud: la noche de McMillan
El receptor Tetairoa McMillan firmó su mejor partido como profesional en el 32-26 sobre Detroit, con dos anotaciones que estrenaron su cuenta de la temporada.
Las cruces de ojo negro seguían en su cara. Tetairoa McMillan atrapó un pase de 32 yardas y firmó la noche de McMillan: 14 recepciones, 192 yardas y dos anotaciones en el 32-26 sobre Detroit, según Sports Spectrum.
Fue el domingo por la noche, en Charlotte. Nunca había atrapado tantos pases ni sumado tantas yardas; sus dos touchdowns igualan su mejor marca. Y lo hizo con Carolina golpeada: sin Jalen Coker ni Xavier Legette, sus opciones dos y tres por aire, el ataque pasó casi siempre por sus manos.
Del 13-6 al 32-26
En el segundo cuarto, Bryce Young le lanzó profundo y McMillan convirtió el pase en 32 yardas y ventaja de 13-6. En el tercero anotó desde 10 yardas y le dio a los Panthers una delantera que ya no soltaron. Un touchdown más y un gol de campo cerraron el 32-26.
«El talento se recibe; la gratitud se devuelve.»
Carolina quedó 2-2 y, tras la semana 4, aseguró terminar empatado en lo alto de la NFC Sur. En la conferencia de prensa posterior, el receptor habló de la confianza de sus coordinadores y de su quarterback, y se describió como muy agradecido por la oportunidad.
La fe que le enseñó su abuela
Su abuela Blanche ha sido la roca de la familia. McMillan contó que lo inspira la fe de ella y que de ella aprendió humildad, hospitalidad y un corazón grande, según Sports Spectrum.
Su gratitud tiene nombres. Con la campaña My Cause My Cleats de la NFL honró a Hui Mahi'ai 'Āina, el centro para personas sin hogar que su abuela fundó en Hawaii, con vivienda, servicios básicos y acompañamiento a largo plazo. También destacó la First Down Faith Foundation, creada por su mejor amigo y ex quarterback universitario, Noah Fifita.
Nacido en Hawaii, McMillan entiende la familia como algo central. En febrero, al recibir el premio al Novato Ofensivo del Año de la NFL, su madre, Shawny Dutro, lo presentó con un lei y él llevaba un collar con una cruz. Allí dijo que Dios ha sido asombroso con él y que sin Él nada de esto sería posible.
Esperar el turno también es fe
Su mejor noche no llegó de la nada. En su primer año no anotó hasta el sexto partido, y cuando le preguntaron por esa falta de touchdowns respondió: «Dios nunca se equivoca. Cuando llega el momento, es porque tenía que ser» (Tetairoa McMillan, traducción de Sígueme). Cerró esa temporada con siete anotaciones, 1014 yardas y 70 recepciones.
Después del draft de 2025, en el que Carolina lo eligió en el puesto ocho, su familia organizó una fiesta en Hawaii con música de adoración. Fifita le dijo frente a los invitados que, por más reflectores y premios que hubiera recibido, nunca había olvidado dónde estaba su identidad.
Vale una pregunta incómoda: ¿el talento es un premio por tu fe? «¿qué tienes que no hayas recibido?», dice 1 Corintios 4:7 (RVR1960). La respuesta cambia cómo vives el banquillo, el año sin anotaciones o el turno que no llega.
McMillan vuelve a la cancha el 18 de octubre, en Filadelfia, después del descanso de los Panthers. El talento se recibe; la gratitud se devuelve.
Tú también esperas algo. ¿Qué haces con lo que Dios ya te dio mientras llega ese momento? Empieza hoy: nombra en voz alta un don que no te ganaste y ponlo a servir donde estás.