Tu feed no es neutral: TikTok e Instagram forman tu deseo
Un estudio difundido por Noticias UNAB relaciona esas dos aplicaciones con un gran impacto en la salud mental.
Un estudio que difundió Noticias UNAB sostiene que TikTok e Instagram tendrían un gran impacto en la salud mental. No habla de «las redes» en general: habla de dos. Mi pregunta es otra: ¿y si el scroll no distrae, forma?
No todas las redes pesan igual
No paso por alto el «tendrían» del titular. Un estudio serio propone una relación posible; no sentencia que tu celular te haya enfermado. Pero la diferencia que marca también me interesa: por qué esas dos aplicaciones y no todas.
Yo paso horas en WhatsApp y no siento que me dejen vacío. Con TikTok es distinto. WhatsApp es un tubo por donde pasa mi gente. TikTok e Instagram son una vitrina que decide qué veo primero, cuánto tiempo y con qué emoción.
«La repetición hace su trabajo lento.»
Ahí está el punto. La pregunta útil no es cuántos minutos acumulé, sino qué se va formando en mí mientras los acumulo. La repetición hace su trabajo lento: me enseña qué merece risa, qué merece envidia y qué merece prisa. Ese aprendizaje se queda.
Lo que el scroll forma en ti
La Biblia lo dice sin rodeos: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida» (Proverbios 4:23, RVR1960). En las Escrituras, el corazón es el centro de lo que quieres, no solo de lo que sientes. Y lo que quieres se educa con lo que miras todos los días.
No creo que la salida sea borrar la app para sentirte superior. Tampoco creo que la culpa sea tuya: el algoritmo está construido para retenerte. Creo en algo más simple y más incómodo: preguntarte qué deseo crece ahí dentro.
Si tu feed te deja más agradecido y más presente con los tuyos, quizá no hay problema. Si te deja midiéndote con vidas editadas y cuerpos que no existen, algo se está moldeando sin que lo notes. Pablo invita a poner la mira en lo verdadero y lo puro (véase Filipenses 4:8). Y si la angustia no baja cuando apagas el teléfono, eso no se arregla con fuerza de voluntad: busca acompañamiento profesional y una comunidad que te conozca de verdad.
Para muchos hispanos de mi generación, el feed es refugio. Entre dos culturas, entre el español de la casa y el inglés de la escuela, la pantalla es el lugar donde nadie te corrige el acento. También es vitrina: la prueba pública de que estás bien, de que sí perteneces. Entiendo el impulso. Me preocupa la renta que cobra: comparación.
No te propongo una vida sin redes ni un discurso de culpa. Te propongo distinguir. Hay feeds que te acercan a tu gente y feeds que te entrenan para consumir. Hay feeds que te muestran el mundo y feeds que te enseñan a desearte otro.
Una hora sin feed
Elige una hora esta semana sin feed. No un día completo ni una promesa de por vida: una hora, con el celular en otra habitación. Haz la prueba sin juzgarte.
Al terminar, pregúntate en serio: «¿qué buscabas ahí?». Puede que la respuesta sea compañía, descanso o pertenencia, y esas cosas son buenas. Solo estabas buscándolas en un lugar que cobra caro. Si descubres que el scroll no te está formando bien, tienes permiso de cambiar de hábito, no de castigarte.