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Reciben su primera Biblia tras huir de los yihadistas

Casi 100 desplazados se reúnen en un templo sin terminar en Uagadugú, donde la mayoría no sabe leer.

Por Rafael Montoya · Primera Plana
· 3 min de lectura
Reciben su primera Biblia tras huir de los yihadistas
Foto: Prensa oficial de Global Christian Relief

Global Christian Relief informó que el pastor Samuel y su congregación en Burkina Faso recibieron Biblias en audio; para muchos, es la primera Biblia de su vida. Los desplazó la violencia yihadista.

Una noche, un yihadista lo llamó para avisarle que iban a matarlo. Samuel caminó hasta el amanecer, unos 100 kilómetros, y luego tomó un autobús hacia otra ciudad. Dejó atrás todo lo que tenía. Su esposa, Catherine, salió después, cuando la aldea ya se había vaciado.

De la fuga a un templo sin terminar

No era la primera vez que escapaba. Un funcionario del gobierno local lo llamaba para avisarle que saliera de su casa de noche. Varias veces durmió en el monte, subido a un árbol, agotado. Catherine contó que no dormían porque no sabían qué les esperaba al día siguiente.

«Donde se perdió todo, la Palabra sigue sosteniendo a su iglesia.»

— Rafael Montoya

Los yihadistas llegaron a su iglesia más de una vez; uno se hizo pasar por enfermo para que oraran por él. Antes de ser desplazado, Samuel había plantado 25 iglesias y formó a otros que llegaron a ser pastores. Llegó a la fe después de que su madre sanó de una enfermedad; un pastor de esa región abrió una iglesia en su aldea.

Contó que Dios le dijo que lo necesitaba en el ministerio y aceptó ir al instituto bíblico. También dijo que quien pelea contra el poder del mal enfrenta su contraataque.

En Uagadugú empezaron a congregarse en una iglesia nueva. Los líderes de la región le pidieron dirigir su propia congregación. Al principio no había nada. Durante seis meses celebró cultos bajo una carpa; hace dos años empezó la construcción de un templo que sigue sin terminar. Allí se reúnen cerca de 100 personas, casi todas desplazadas. El piso es de tierra. Catherine espera que el próximo año el templo quede arreglado y se llene de creyentes.

«La mayoría no sabe leer»

«La mayoría de los miembros de mi iglesia no sabe leer», dijo Samuel (traducción de Sígueme). Por eso él les lee en voz alta y otros traducen al francés, al gulmancema y al mooré. Ese templo a medio construir es el único lugar donde muchos encuentran la Escritura. Al volver a casa debían esperar hasta el domingo siguiente; no había Biblia que abrir.

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Salmos 119:105, RVR1960).

Escuchar la Palabra mientras se trabaja

Las Biblias en audio son aparatos pequeños que leen la Biblia en voz alta en el idioma materno de cada persona. Emmanuel, integrante de la iglesia que también huyó de los yihadistas, dijo que puede leer un poco, pero fuera del templo no tenía ocasión. Ahora escucha cuando no le queda tiempo de leer y lleva el aparato para ayudar a otros.

Sita dijo que lo escuchará en todas partes. Germaine contó que puede trabajar mientras oye la Palabra, memorizar versículos y llevarla consigo; cuando se desanima, un versículo la consuela.

En tu celular probablemente hay varias versiones de la Biblia y nadie te las puede quitar. Ora hoy por Samuel, por Catherine y por esa congregación en Uagadugú, y lee un capítulo pensando en ellos: donde se perdió todo, la Palabra sigue sosteniendo a su iglesia. ¿Qué harías tú si no tuvieras ninguna a mano?

Fuentes

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