Más de 3.000 bautismos en Maputo y una fila frente al mar
La ceremonia se hizo en una playa de Mozambique y la misión pidió mirar las decisiones, no la cifra.
Más de 3.000 personas hicieron fila en una playa de Maputo, Mozambique, para bautizarse el último fin de semana, según La Corriente. Allí, los bautismos en Maputo reunieron a nuevos creyentes que dieron testimonio público de su fe.
Las imágenes difundidas por Ney Viana, pastor brasileño y líder de la organización misionera Missões Pastores de Rua, muestran a numerosas personas con túnicas blancas a la orilla del mar. Viajó a África con su equipo y tomó parte en la actividad. En un video compartido durante la jornada anunció: «Son más de 3.000 personas».
Una fila que espera su turno
Los nuevos creyentes esperaron su turno en filas largas antes de bajar al mar. Cristianos de la zona participaron en la ceremonia: ayudaron con los bautismos y acompañaron con adoración y lectura de la Biblia.
«Las decisiones, en cambio, solo Dios las ve.»
Piensa en esa fila por un momento. No hay escenario ni pantalla gigante. Solo agua, arena y una decisión que cada uno tomó por su cuenta. El bautismo no salva a nadie: es la señal visible de una fe que ya nació en el corazón.
El número no era el punto
Para la organización misionera, la cifra no era el asunto central. Lo que contaba era que miles de personas habían decidido creer y lo estaban diciendo delante de todos. También la llamaron un día histórico delante de Dios.
Vale la pena hacer esa distinción, porque los números se cuentan, se fotografían y se presumen. Las decisiones, en cambio, solo Dios las ve.
Después del primer sermón de Pedro, «los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas» (Hechos 2:41, RVR1960). El parecido con la playa de Maputo llama la atención, pero el punto es el mismo: la iglesia crece por una obra que nadie controla.
Una playa llena no convierte a un país en cristiano, y ningún líder lo hará por carisma. La fe crece iglesia por iglesia, casa por casa, en personas con nombre. Atar el evangelio a una nación o a un hombre es un error viejo y repetido.
La misión siguió después del bautismo
El viaje de Viana y su equipo por África no terminó en la orilla. La misión incluyó acciones sociales: repartieron juguetes, dulces y libros de evangelismo entre 600 niños de un orfanato. Predicar y servir fueron parte del mismo viaje.
Ahí hay algo que puedes copiar sin tomar un avión. La fe no se queda en el templo ni en una publicación de redes. Se nota en lo que haces por alguien que no puede devolvértelo.
Si te da miedo hablar de Jesús en la escuela, en el trabajo o en tu casa, mira esa fila en Maputo. Miles de personas decidieron que su fe no sería un secreto. No necesitas una playa ni una multitud: necesitas dar el paso donde Dios te puso.
Ora esta semana por los hermanos de Mozambique, por los que entraron al agua y por los que todavía lo están pensando. Y si crees en Jesús y aún no te has bautizado, habla con tu pastor. ¿Qué te detiene?