Marcha para Jesús 2026: el Reino no se mide en multitudes
La Sexta Avenida se llenará bajo «Proclamando su Reino», pero el Reino no se mide en multitudes: la prueba empieza el lunes.
En un artículo en agn.gt se anuncia que la Marcha para Jesús 2026 recorrerá la Sexta Avenida de Guatemala bajo el lema «Proclamando su Reino». La pregunta que me hago es sencilla: ¿eso cambia un país?
Lo que una calle llena sí dice
Que las iglesias caminen juntas y oren por su ciudad me parece sano. Una marcha logra algo que un culto de domingo no logra: pone a los creyentes donde los ve todo el mundo. A quien nunca ha pisado una iglesia, ver a miles cantando en la avenida le dice que ahí adentro pasa algo.
Jesús lo pidió así: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16, RVR1960). El testimonio público tiene respaldo bíblico. Lo que no tiene respaldo es creer que el testimonio público reemplaza la obediencia privada.
«El Reino no avanza por el tamaño de una multitud ni por los padrinos que la acompañen.»
También me gusta el lema. «Proclamando su Reino» no dice «defendiendo nuestro espacio» ni «recuperando el país». Habla del Reino, y cuando muchas consignas cristianas suenan a campaña, esa palabra elegida es una buena señal. Y si la caminata sirve para que dos congregaciones que no se hablaban oren juntas, ya valió la pena.
El Reino no se mide en multitudes
Ahora lo incómodo. El Reino no avanza por el tamaño de una multitud ni por los padrinos que la acompañen. Cuando Jesús enseñó a orar, dejó un orden que conviene recordar: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6:10, RVR1960). Primero el Rey, después su voluntad, y solo al final el pan de cada día.
Me preocupa que el cierre de una marcha se parezca más a un mitin que a una vigilia. No sospecho de los organizadores; sospecho del patrón. Si una marcha necesita el respaldo de un político para sentirse exitosa, el mensaje cambió de dueño a mitad del recorrido.
Escucho a quienes dicen que una caminata no cambia nada. Tienen razón a medias. No cambia leyes, y sí puede tocar corazones. Pero un corazón tocado un día necesita discipulado el resto de la semana. No me molesta el ruido de una marcha; me molesta el silencio del lunes.
La prueba empieza el lunes
Antes de ir, decide a qué vas: a caminar, a orar o a aparecer. Las tres cosas se ven parecidas en la foto y no se parecen nada en el corazón. Después, haz algo pequeño y concreto en tu colonia: una visita, una despensa, una oración con nombre y apellido.
Y antes de subir la foto a tus redes, pregúntate qué vas a hacer el lunes. El Reino se anuncia con la boca, pero se reconoce por las manos. No necesitas liderar nada para empezar: un mensaje, una llamada o una hora de tu semana ya cuentan.
Si tu iglesia se suma a la Marcha para Jesús 2026, ve y canta. Luego vuelve a tu calle y sigue. ¿Qué harás tú el lunes?