La iglesia en China crece bajo presión, dice pastor Jin
Ezra Jin, líder de Sión, salió libre en julio y pide oración por ocho compañeros que siguen presos.
El pastor Ezra Jin, líder de la Iglesia de Sión, afirma que la iglesia en China sigue creciendo pese a la persecución del gobierno, según NoticiaCristiana.com. Jin quedó libre en julio, después de meses preso.
La fe que la presión no apagó
Jin sostiene que la ofensiva contra los cristianos fortaleció la fe de muchos creyentes. Está convencido de que esa fe dará fruto abundante cuando cambie el entorno. No espera un atajo: espera una cosecha.
En octubre de 2025, una serie de redadas en distintas ciudades terminó con él y con otros líderes de Sión detenidos, informó NoticiaCristiana.com. La libertad llegó meses después.
«Ninguna cárcel detiene lo que Dios está edificando»
El pastor vive ahora con su familia en Estados Unidos. Desde ahí pidió que más creyentes se sumen a su oración y que el presidente Xi Jinping detenga la persecución, declaró a The Christian Post. Y lo que pide es oración.
Más de 100 iglesias en tres años
En tres años, su congregación abrió más de 100 iglesias. Hoy la red se reúne en unas 40 ciudades, en casas, restaurantes y otros espacios, y suma miles de miembros.
En 2018, el gobierno prohibió la Iglesia de Sión. El motivo: sus líderes rechazaron que se instalaran cámaras de vigilancia en la sede de Pekín. Desde entonces, otras congregaciones de la misma red han sido investigadas y cerradas.
Jin compara dos épocas. Los protestantes en China eran unos 700 000 antes de 1949. Hoy, las estimaciones que cita NoticiaCristiana.com superan los 80 millones.
Ese crecimiento no salió de un país tranquilo. Jin sostiene que la persecución no ha detenido el avance de la fe cristiana en China.
«Creo que, mientras siga con vida, veré a China experimentar otro enorme resurgimiento», afirmó el pastor.
Los ocho que siguen presos
La liberación de Jin no cerró el caso. Ocho líderes de Sión continúan en la cárcel, y él sigue pidiendo por su salida. Ellos siguen esperando.
Su confianza no se apoya en un cambio de gobierno. «Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18, RVR1960).
Ninguna cárcel detiene lo que Dios está edificando. La historia de la iglesia lo repite una y otra vez.
Para quien sigue a Jesús en Phoenix, Madrid o Ciudad de México, la historia de Sión dice algo concreto: la iglesia crece donde se ora y se predica, no donde se permite. Y crece con nombres y apellidos, no con estadísticas.
Si quieres acompañar a esos ocho hermanos, ora esta semana por ellos y por sus familias. Pide también por los creyentes que se reúnen en casas y restaurantes en China, para que su fe no se apague. ¿Qué le pedirías a Dios por su iglesia? Cuéntalo en los comentarios.