Cómo leer un mapa religioso antes de creerle del todo
En Argentina, una lectura del mapa religioso afirma que la oferta evangélica «se volvió más atractiva para la mayor cantidad de personas».
El medio universidadcalf.com publica un análisis del mapa religioso argentino. Allí se afirma: «La oferta que propone el mundo evangélico se volvió más atractiva para la mayor cantidad de personas».
Esa clase de frases circula rápido en redes y en conversaciones de iglesia. Antes de repetirla conviene entender cómo se arma un mapa religioso. Esos mapas salen de encuestas y censos, y casi siempre miden adhesión declarada: lo que alguien responde cuando le preguntan a qué grupo pertenece. La asistencia al culto, la lectura de la Biblia y el servicio a otros son otra cosa, y rara vez caben en el mismo gráfico.
Un mapa religioso registra lo que la gente dice de sí misma, no lo que Dios está haciendo.
«Un mapa religioso registra lo que la gente dice de sí misma, no lo que Dios está haciendo.»
Qué preguntar antes de repetir una cifra
Cuatro preguntas ordenan cualquier dato de este tipo. Quién hizo el relevamiento y sobre cuántas personas. Cómo se formuló la pregunta, porque no es lo mismo consultar por religión que por asistencia mensual a un culto. Qué fecha tiene el trabajo de campo, ya que un mapa de hace diez años no describe el país de este año. Y si el estudio separa a quienes se identifican con un grupo de quienes participan de su vida comunitaria.
Hay un detalle que suele pasarse por alto: las categorías cambian según quién las usa. «Evangélico» puede nombrar una denominación histórica, una iglesia independiente o una persona que sigue a Jesús sin congregarse. Si la etiqueta es elástica, el número también lo es.
Comparar dos estudios exige que ambos usen la misma pregunta y el mismo universo de personas. Si uno mide pertenencia y el otro práctica, la diferencia entre los resultados no significa que la gente cambió de fe.
Cuando el mapa se mueve, la misión no cambia
Que un grupo crezca no prueba que su enseñanza sea correcta. Tampoco lo contrario. Los números describen un movimiento social; la doctrina se mide contra la Escritura. «Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos» (Hechos 2:47, RVR1960). En el Nuevo Testamento, el crecimiento aparece como obra de Dios.
El encargo, mientras tanto, sigue igual: «Id y haced discípulos a todas las naciones» (Mateo 28:19, RVR1960). Si más personas se acercan a las iglesias evangélicas, la pregunta de fondo es si esas iglesias están enseñando la Palabra y acompañando a quienes llegan.
Lo que sí puedes hacer con este mapa
No necesitas ser sociólogo para leerlo con provecho. Puedes orar por tu ciudad sin imaginar cifras que nadie midió. Puedes mirar tu propia congregación con honestidad: si alguien nuevo encuentra dónde sentarse, si la enseñanza es clara, si hay adultos dispuestos a escuchar a los más jóvenes. Y puedes hacer una pausa antes de reenviar un gráfico: de dónde salió, quién lo hizo, cuándo se publicó.
Esta semana, elige a una persona que hace meses no pisa una iglesia y escríbele. Ofrécele un lugar concreto y una hora concreta. Los mapas cambian despacio; las historias, cuando alguien se atreve a dar el primer paso.