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La Biblia está restringida para 500 millones de cristianos

Otros 125 millones no pueden conseguirla en ningún formato, según la investigación de la Bible Access Initiative.

Por Rafael Montoya · Primera Plana
· 2 min de lectura
La Biblia está restringida para 500 millones de cristianos
Foto: Prensa oficial de International Christian Concern

Más de 500 millones de cristianos viven en naciones donde el acceso a la Biblia está restringido. Lo halló la Bible Access Initiative, una colaboración de varios ministerios, y lo difundió International Christian Concern.

Las dos cifras del estudio no dicen lo mismo. La primera habla de acceso limitado; la segunda, de más de 125 millones de creyentes que no pueden conseguir la Escritura en ningún formato.

Tú y yo abrimos la aplicación y en dos toques leemos el capítulo que queramos. Ese gesto, tan simple, no está disponible para esos creyentes. No lo escribo para que sientas culpa, sino para que mires distinto el acceso que ya tienes.

«El acceso que tienes abre una puerta que muchos no pueden cruzar»

— Rafael Montoya

Dos listados y una misma falta

La investigación ordenó el problema en dos listas. La primera reúne las naciones donde el acceso a la Biblia está más restringido; entre ellas aparecen Afganistán, Corea del Norte e Irán. La segunda nombra los países con mayor escasez de Biblias, como la República Democrática del Congo, Etiopía y Nigeria.

Las dos listas cuentan realidades distintas. En una, alguien decide cerrar la puerta: leyes, controles y prohibiciones. En la otra, la puerta no existe: hay pocos ejemplares y casi ninguna manera de conseguir uno. El resultado se parece: creyentes que sostienen su fe sin poder leer la Biblia por su cuenta.

Qué levanta esos muros

El equipo identificó cinco barreras principales: la persecución, la pobreza, el analfabetismo, las restricciones políticas y la falta de internet.

Cada una actúa a su manera. La pobreza deja el libro fuera del bolsillo; el analfabetismo pone a un lector frente a un texto que no puede descifrar; la censura impide que llegue; y sin conexión, el celular no sirve como biblioteca.

Me llama la atención que ninguna de esas barreras tenga que ver con las ganas de leer. El problema nunca es el deseo. Un vocero de International Christian Concern pidió orar y apoyar iniciativas que aumenten la disponibilidad de la Escritura entre los creyentes del mundo.

Lo que decides hoy con lo que ya tienes

«Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbre a mi camino» (Salmo 119:105, RVR1960). Esa lámpara ilumina a quien la tiene en la mano. ¿Y si este mes lees un libro completo de la Biblia, sin saltos, para agradecer en serio lo que otros esperan?

También puedes orar por los cristianos que viven bajo restricción y por sus iglesias locales, que se reúnen con lo poco que tienen.

Puedes apoyar proyectos que llevan Biblias, audio y capacitación a quienes no las consiguen. Y no hace falta una bandera ni una causa partidista: la iglesia no depende de un país ni de un líder, sino de su Señor.

El acceso que tienes abre una puerta que muchos no pueden cruzar. ¿Qué vas a hacer hoy con esa puerta abierta?

Fuentes

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