Ticos dan nota pobre a iglesias evangélicas, según encuesta
El mismo estudio indica que la mayoría de los costarricenses percibe la economía del país como regular o mala.
La mayoría de los costarricenses califica la economía como regular o mala y da una nota pobre a las iglesias evangélicas, según la encuesta Idespo-UNA que reportó Semanario Universidad.
La economía, entre regular y mala
Los sondeos de opinión registran percepciones. Miden cómo la gente siente su situación, aunque los indicadores oficiales digan otra cosa. En Costa Rica, la mayoría de los consultados describe la economía del país como regular o mala.
Ese resultado tiene cara para quien está entre los 16 y los 30 años: el alquiler que sube, el primer empleo que tarda, la decisión de seguir estudiando o entrar a trabajar. Un sondeo no arregla nada de eso. Sí muestra el ánimo con el que una generación enfrenta su semana.
«La buena fama del pueblo evangélico se escribe en la vida diaria, no en los titulares.»
Las encuestas de percepción funcionan igual en México y en Estados Unidos: preguntan a una muestra y de ahí sale un retrato del ánimo colectivo. Ese retrato cambia con los meses y no predice lo que pasará con tu bolsillo el año que viene. Léelo como una fotografía, no como una sentencia.
Una nota pobre para las iglesias evangélicas
El mismo estudio ubica a las iglesias evangélicas entre las instituciones con calificación baja. Es un dato incómodo, y es mejor mirarlo de frente que buscarle explicaciones rápidas.
Un sondeo mide lo que la gente percibe: cercanía, coherencia entre lo que se predica y lo que se vive, servicio real a la comunidad. No mide la fidelidad de una predicación, ni reemplaza el juicio de Dios sobre su pueblo.
Jesús lo dijo sin rodeos: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16, RVR1960). La mirada de la gente importa, aunque no sea el tribunal final.
La Escritura también pesa la fama: «De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro» (Proverbios 22:1, RVR1960). Ese buen nombre no se compra con campañas y no se recupera con un comunicado.
Qué puedes hacer con este dato
Ora por las iglesias de Costa Rica. La percepción pública no cambia de un día para otro; cambia cuando muchas congregaciones sirven a su barrio con constancia.
Después revisa tu parte. Piensa en la gente que te rodea en la escuela, el trabajo o el equipo: si esa persona tuviera que describir a tu iglesia, ¿qué diría? Su respuesta se arma con detalles pequeños, como la forma en que tratas a quien no cree lo mismo que tú.
No hace falta una campaña de imagen. Hace falta constancia en lo pequeño: cumplir la palabra dada y tratar con respeto a quien piensa distinto.
Y si el dato te molestó, no contestes con enojo. Pregunta antes de defenderte, escucha a quien dejó la iglesia y sirve donde haga falta. La buena fama del pueblo evangélico se escribe en la vida diaria, no en los titulares.