Los terremotos en Venezuela dejan más de 6500 muertos
Más de 16 740 heridos y miles de desaparecidos: tres meses después, la recuperación sigue lejos de terminar, según World Vision.
El 24 de junio de 2026, dos terremotos en Venezuela de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron la zona norte-central del país con 39 segundos de diferencia. World Vision informó que la cifra de muertos superó las 6500 personas.
Lo que dejaron los sismos
Los epicentros se ubicaron cerca de Morón, en la costa caribeña, a unas 100 millas al oeste de Caracas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Están entre los sismos más fuertes que ha vivido el país en más de un siglo. Después vinieron más de 1400 réplicas, de acuerdo con conteos oficiales reportados en julio.
Hospitales, escuelas, carreteras y puentes quedaron dañados. La Guaira, en la costa al norte de Caracas, fue el estado más golpeado. Más de 16 740 personas resultaron heridas y miles siguen desaparecidas. A tres meses del desastre, miles continúan desplazadas y la remoción de escombros avanza lenta.
«La ayuda se sostiene cuando la memoria no se agota.»
World Vision también reporta respuesta en Colombia, donde un sismo de magnitud 7.4 golpeó el occidente del país el 10 de agosto de 2026, cerca de San José del Palmar. Fue el más letal allí desde 1999, con al menos 335 muertos.
Iglesias y ayuda sobre el terreno
Desde los terremotos, World Vision trabaja con más de 2000 iglesias locales mediante su programa Esperanza sin Fronteras. Hasta hoy ha atendido a más de 130 321 personas en La Guaira, Caracas, Miranda y otras zonas, con alimentos, kits de higiene y agua, materiales recreativos y actividades de protección infantil.
En el sector Playa Grande, en Catia La Mar, los equipos entregan comida, agua segura y acompañamiento psicosocial junto a congregaciones y aliados. Con el Programa Mundial de Alimentos sirvieron comidas calientes a cientos de niños y adultos. Los Espacios Amigos de la Niñez ofrecen juego, apoyo emocional y supervisión de adultos para que los niños puedan sanar del trauma.
La organización sirve a familias vulnerables en Venezuela desde 2019 y acumula más de 2.65 millones de servicios a niños y familias afectados por desplazamiento y crisis.
El pastor Eusebio Cortés, de Iglesia La Familia de Dios Unida en La Guaira, perdió familiares, su sustento y buena parte del templo. Aun así abre las puertas a quienes caminan largas distancias buscando consuelo. «Cuando oré al Señor, nunca imaginé que recibiría tanto para otros», dijo (traducción de Sígueme).
Edgar Sandoval Sr., presidente y director ejecutivo de World Vision, contó que visitó las zonas más golpeadas y escuchó a niños describir miedos que ningún niño debería vivir. Peter Gape, director nacional para Colombia y Venezuela, afirmó que la solidaridad está marcando la diferencia, pero que la escala de la emergencia exige apoyo sostenido.
La recuperación tarda años
La fase de emergencia terminó, aunque la recuperación tomará meses y, en algunas comunidades, años. Las familias siguen necesitando agua limpia, alimentos, atención médica, protección infantil y apoyo emocional; también espacios temporales de aprendizaje. En campamentos y refugios, la falta de agua y saneamiento preocupa a expertos en salud por el riesgo de enfermedades infecciosas.
Esa lista no es un llamado a la impotencia. Puedes orar de forma concreta: por los niños que duermen a la intemperie, por las iglesias que sirven en medio de su propio dolor, y por quienes reconstruyen casas y barrios. Si puedes aportar dinero, hazlo por canales verificados de organizaciones que ya están en el terreno, y pide que rindan cuentas de lo recibido.
El salmista escribió: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmos 46:1, RVR1960). La ayuda se sostiene cuando la memoria no se agota. ¿Qué paso concreto darás este mes para acompañar a quienes siguen sin casa?