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OpiniónAnálisis

Mora juvenil: la deuda que se vende como ingreso

Diario TAG informa que más del 40% de los jóvenes chaqueños son morosos con tarjetas y microcréditos.

Por Andrés Salazar · Bolsillo
· 3 min de lectura
Mora juvenil: la deuda que se vende como ingreso
Foto: cottonbro studio / Pexels

En un artículo en Diario TAG se informa que más del 40% de los jóvenes chaqueños son morosos en tarjetas y microcréditos. Leo ese dato sobre la mora juvenil y no pienso en irresponsabilidad: pienso en un negocio.

Ese es el punto que quiero poner sobre la mesa. Cuando cuatro de cada diez terminan en rojo, la explicación fácil —«no saben administrarse»— se queda corta. Prefiero mirar el otro lado del mostrador.

El producto de verdad eres tú

Un préstamo casi nunca se vende como deuda; se vende como alivio. La primera tarjeta llega con un límite amable. El microcrédito por app se aprueba en minutos, sin papeleo. Las cuotas sin interés hacen que el precio parezca el mismo de siempre, solo repartido.

«Una cuota fija es un jefe que cobra primero.»

— Andrés Salazar

Creo que ahí está el detalle. El celular o el viaje son la excusa. El producto eres tú: tu ingreso futuro, tu quincena, tu aguinaldo. Quien presta no espera que todos fallen; calcula que algunos fallarán y cobra lo suficiente para que el negocio siga rentable. La mora no rompe el modelo. Es parte del modelo.

Nada de esto te vuelve tonto. Te vuelve parte de un mercado que estudió muy bien cómo reacciona alguien de 20 años ante una oferta que dura 24 horas.

Lo que la Biblia llama esclavitud

La Escritura no trata el dinero como un tema aparte de la fe. «El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta» (Proverbios 22:7, RVR1960). Siervo, dice. Suena exagerado hasta que revisas cuánto de tu mes ya está comprometido antes de que empiece.

Al lado de esa advertencia está la otra cara: «Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar» (1 Timoteo 6:6-7, RVR1960). Contentamiento no significa conformismo ni resignación. Es saber que lo que tengo hoy no me define.

Lo digo sin culpa y sin sermón. La pregunta no es si eres malo por deber dinero. La pregunta es quién manda en tu mes. La libertad no empieza cuando ganas más, sino cuando decides a dónde va lo que ya ganas. Una cuota fija es un jefe que cobra primero.

Cuenta tus cuotas fijas hoy

Aquí va el paso práctico, y no toma más de diez minutos. Abre las notas de tu celular y escribe todas las cuotas fijas de este mes: tarjeta, app, plan del celular, suscripciones. Suma. Después marca cuáles corresponden a algo que ya consumiste y que ya no tienes en la mano.

Ese número es tu nivel real de libertad este mes. Si te incomoda, no corras a pedir otro crédito para taparlo: recorta o renegocia algo este mes. Y si el peso es más grande de lo que puedes cargar solo, cuéntaselo a alguien de confianza esta semana. La deuda crece en silencio; se debilita cuando la dices en voz alta.

¿Cuántas de tus cuotas de este mes son por cosas que ya no usas?

Fuentes

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