Más de 60 películas sobre Jesús: míralas con discernimiento
El libro del argentino Damián Sileo abarca más de sesenta producciones sobre Cristo; el reto es verlas sin quedarte con una versión a medida.
En un artículo en Altar7 se anuncia el lanzamiento de la edición impresa de «Jesús y el Séptimo Arte», del periodista argentino Damián Sileo, un libro dedicado a más de sesenta películas sobre Jesús.
Más de sesenta formas de contar la misma vida. Eso ya dice algo de nosotros: hay quien conoce a Jesús antes por una película que por un evangelio. ¿Cuál versión te formó a ti?
La pantalla es un púlpito: puede predicar al Cristo de los evangelios o a un Jesús hecho a la medida de la taquilla. Lo que yo espero de un libro así es criterio: que no me diga qué estreno ver, sino cómo mirarlo.
«La pantalla es un púlpito: puede predicar al Cristo de los evangelios o a un Jesús hecho a la medida de la taquilla.»
Hay algo más. El cine bíblico se volvió un género con presupuesto y conversación en redes. Eso tiene lado bueno: la fe vuelve a la mesa. Y tiene un riesgo: que confundamos una emoción de dos horas con discipulado.
Lo que el cine sí logra
Reconozco un acierto grande. El cine puede mostrar la vida de Jesús con calles, sudor, mesas compartidas y hombres asustados. Puede devolverle cuerpo a lo que leemos en letra impresa, y lograr que alguien que nunca abrió la Biblia pregunte quién era ese hombre. Eso vale.
Tampoco me pongo a medir la fe de ningún cineasta. Un director que no cree puede contar con honradez una parte del relato. Pablo no se escandalizaba por los motivos ajenos: «de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo» (Filipenses 1:18, RVR1960).
El riesgo de un Cristo a la medida
El otro lado pesa igual. Todo guion decide qué muestra y qué esconde. Hay versiones donde Jesús queda como un maestro simpático y tolerable, y en el camino se desvanecen la cruz, la resurrección y el llamado a arrepentirse. A veces no hay mala intención: dos horas no alcanzan para el Evangelio completo.
El problema es lo que pasa después. Si conociste a Jesús primero en una pantalla, esa imagen se te queda como la oficial. Y cuando abres el texto bíblico, mides lo que lees con lo que viste. Por eso Juan escribió: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios» (1 Juan 4:1, RVR1960).
Tres preguntas antes de dar play
No hace falta volverte crítico de cine. Con estas tres basta:
- ¿Quién es Jesús aquí? ¿El que llama a negarse a sí mismo o uno que reparte consejos útiles?
- ¿Qué se dejó fuera? Ahí suele estar el mensaje real.
- ¿Con quién la vas a comentar? Verla en solitario, en el celular y a las dos de la mañana, deja la imagen sin contrapeso.
Y ten la Biblia cerca. Una película puede abrir el apetito; el texto es el pan. Si una escena te conmueve, ve al pasaje, compara, anota lo que no cuadra y llévalo a tu grupo pequeño o a tu pastor.
Ahora te pregunto en serio: ¿qué película sobre Jesús te marcó, y qué te mostró? Cuéntame. Y si conoces a alguien que está eligiendo su próxima serie bíblica, comparte esta columna con esa persona.