Joven cristiano sigue predicando tras persecución en África
El joven fue amarrado y golpeado por dejar las tradiciones de su comunidad; después compartió el evangelio con sus agresores.
La persecución en África no logró callar a un joven cristiano del Cuerno de África, según informó NoticiaCristiana.com. Identificado como Petros, contó su historia a través de Portas Abertas Brasil, que dio a conocer sus declaraciones.
De la angustia a una fe nueva
Durante ese tiempo, su mente no encontraba descanso. Antes de creer en Jesús, Petros atravesaba días de mucha angustia y buscaba respuestas en las religiones tradicionales de su entorno. Ninguna de esas prácticas le dio la tranquilidad que necesitaba. Su vida cambió cuando un amigo cristiano le habló de Jesús y él decidió entregarle su vida.
«Recibí una restauración completa, me liberé de mis preocupaciones y experimenté una profunda paz», relató el joven, según Portas Abertas Brasil.
«El castigo no apagó su fe; más bien lo impulsó a seguir hablando de Cristo.»
Ese cambio también se notó hacia afuera. En su comunidad, anunciar que dejaba las costumbres heredadas era una decisión pública, no un asunto privado. Las consecuencias llegaron rápido.
El precio de declarar su fe
La reacción de su entorno fue dura. El joven fue amarrado y golpeado por dejar esas tradiciones y anunciar en público su fe, informó NoticiaCristiana.com. Quienes lo castigaron eran parte de su propia comunidad.
Aun con las heridas y el rechazo, decidió no responder con odio. Su razonamiento fue sencillo: si Jesús también pasó por la persecución, él podía salir adelante. El castigo no apagó su fe; más bien lo impulsó a seguir hablando de Cristo, incluso con quienes lo habían lastimado.
Después de las heridas, siguió hablando de Jesús
Cuando se recuperó, Petros buscó a algunos de sus agresores y les compartió el mensaje de Cristo. Varias personas creyeron después de escucharlo. El rey de la tribu Hamar también conoció el evangelio por su testimonio, y por esa fe fue golpeado y expulsado de su comunidad.
Petros afirma que su esperanza sigue puesta en Cristo. Según su testimonio, Jesús murió primero por él; por eso el daño se queda en el cuerpo, mientras que el alma va al Señor. Con esa certeza, dijo, sigue anunciando el evangelio.
«Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Timoteo 3:12, RVR1960). Pablo le escribió esas palabras a Timoteo, un líder joven, para que la oposición no lo tomara por sorpresa ni lo hiciera retroceder. El aviso no promete una vida sin problemas; promete una esperanza que no depende de que las circunstancias mejoren, porque está puesta en Cristo.
Esta semana puedes hacer algo concreto: ora por los creyentes que son rechazados por seguir a Jesús, aunque no conozcas sus nombres. También puedes preguntar en tu iglesia si hay alguna forma de acompañar a quienes enfrentan esa presión. Y si tú estás pasando por algo parecido, busca a un pastor o a un creyente maduro con quien hablar; no cargues eso solo. Puedes empezar hoy, con una oración corta y con una pregunta concreta.