Iglesia instala un Túnel de Oración en Atlántida
Miembros de la Iglesia Corazón de Dios oran por los viajeros que vuelven del feriado hondureño.
Un Túnel de Oración recibe a los conductores que regresan del feriado de la Semana Morazánica en El Porvenir, Atlántida, según informó el medio hondureño TU NOTA. La Iglesia Corazón de Dios lo instaló en ese punto de la ruta.
Oración en plena carretera
Los conductores que pasan por El Porvenir pueden detenerse para recibir una oración y una bendición para su vehículo, informó TU NOTA. La idea es llevar esperanza, protección y fe a quienes vuelven a casa después del descanso.
La Iglesia Corazón de Dios seguirá en el lugar los demás días de la semana, reportó el medio hondureño. Quienes atienden el túnel ofrecen a los conductores una pausa para reflexionar y palabras de aliento antes de seguir.
«Un espacio improvisado junto a una carretera puede ser un lugar tan santo como un templo.»
Una semana entera en la vía
El túnel no funciona solo unas horas. Los cristianos evangélicos que lo atienden permanecerán ahí varios días, con el propósito de acompañar a quienes andan por las rutas del país tras el feriado, según TU NOTA.
El feriado de la Semana Morazánica mueve a los hondureños por las carreteras. El regreso a casa es el momento que esa iglesia eligió para orar.
Para la fe cristiana, orar por quien viaja no es un gesto decorativo. El salmo lo dice así: «Jehová te guardará de todo mal; él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.» (Salmo 121:7-8, RVR1960).
La carta a los Tesalonicenses lo pide sin rodeos: «Orad sin cesar.» (1 Tesalonicenses 5:17, RVR1960). Detenerse a orar por un desconocido que maneja de vuelta a casa es una manera sencilla de obedecer ese mandato.
La bendición de un vehículo no es un amuleto ni una garantía de que nada malo ocurrirá en el camino. Es poner delante de Dios lo que hacemos cada día: manejar, trabajar y volver. El auto también es parte de lo que Dios nos da para administrar con cuidado.
Oración por quien va de paso
Quien maneja muchas horas conoce el cansancio, la prisa y el riesgo. Orar antes de arrancar no cambia el motor ni la carretera, pero sí cambia el corazón de quien va al volante y de quien lo espera en casa.
Una iglesia que sale de sus paredes y se planta donde hay tránsito ofrece algo gratis: tiempo, oración y una bendición sobre el vehículo de alguien a quien quizá no vuelva a ver. No hace falta conocer su nombre para pedir por esa persona.
La oración no depende del lugar ni del tamaño del grupo que la escuche. Depende de Dios, que escucha a quien se acerca con humildad. Por eso un espacio improvisado junto a una carretera puede ser un lugar tan santo como un templo.
Si esta semana alguien de tu familia sale a carretera, ora por esa persona antes de que arranque el auto. Pide que Dios guarde su salida y su entrada, y dale gracias por cada regreso. Un mensaje antes del viaje también acompaña.
Y si tú eres quien conduce, agradece a Dios al llegar. Un minuto de oración, en la orilla del camino o frente a tu casa, es un paso pequeño que cualquiera puede dar hoy.