6 de cada 10 estudiantes secundarios dicen estar tristes
Casi la mitad también reporta soledad persistente, según un informe de Fundación La Salle basado en datos de Aprender 2024 en Argentina.
Seis de cada diez estudiantes secundarios argentinos dijeron sentirse tristes o con dificultad para disfrutar durante tres meses seguidos, según el primer informe del Observatorio de Convivencia de Fundación La Salle Argentina, difundido por Infobae el 7 de octubre de 2026. ¿Cuántos de tu grupo lo dirían en voz alta?
Qué dicen los números
El 60.6 % de los estudiantes secundarios de Argentina reportó tristeza o dificultad para disfrutar de forma sostenida durante los últimos tres meses. El 54.7 % señaló problemas para concentrarse; el 48.7 %, nerviosismo o ansiedad; y el 46.6 % habló de sentimientos persistentes de soledad.
Los datos vienen del Observatorio de Convivencia, Conflictividades y Violencias en Entornos Escolares de Fundación La Salle Argentina, que procesó microdatos del operativo Aprender entre 2021 y 2024. Las preguntas sobre malestar emocional se incorporaron recién en 2024.
«Nombrar lo que sentimos es el primer paso para no cargarlo solos»
Los autores aclaran un límite que conviene no olvidar: son respuestas de los estudiantes sobre su bienestar, no la prevalencia de trastornos de salud mental. La fundación describe el cuadro como de alta vulnerabilidad psicoemocional y aclara que los vínculos con docentes y compañeros siguen siendo mayoritariamente positivos.
Eso significa que el malestar no se explica solo por lo que pasa dentro de la escuela. Hay una dimensión más amplia, subjetiva, que también pesa. Y aparece otro dato incómodo: el 20.4 % de los secundarios declaró participar en apuestas online, 31 % entre los varones y 11 % entre las mujeres.
Patricia Marchitto, directora ejecutiva de Fundación La Salle Argentina, dijo que estos son «datos que alertan, que preocupan y que nos interpelan», y llamó a favorecer la detección temprana de las condiciones que pueden propiciar ese malestar.
Una señal que la fe no niega
Sentir tristeza no es falta de fe ni debilidad de carácter. La Biblia no esconde el dolor: «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu» (Salmos 34:18, RVR1960). Que un adolescente no logre disfrutar de lo que antes le gustaba merece atención, no un sermón.
¿Cuántos de tu grupo dirían en voz alta que están así? Casi la mitad reporta soledad persistente, y la soledad se sostiene mejor cuando nadie la nombra. Lo que no se dice no desaparece: crece en silencio y busca salidas por otro lado.
Nombrar lo que sentimos es el primer paso para no cargarlo solos. Eso incluye pedir ayuda concreta, en vez de aguantar por orgullo o esperar que se pase solo.
Adultos que se hacen tiempo
La fundación pone el foco en lo que puede hacer la escuela: construir espacios sostenidos de escucha, contención y participación. Silvia Vaisman, coordinadora del Proyecto Escuelas Promotoras, lo resumió con cuatro verbos simples —mirar, escuchar, alojar, acompañar— y advirtió que piden tiempo, adultos disponibles y formación.
Ella también dijo que nada alcanza si la escuela lo hace sola. El acompañamiento necesita familias, organizaciones del barrio, servicios de salud, escuelas y programas de prevención trabajando coordinados. Ana Campelo, coordinadora del Observatorio, habló de un estudiantado con niveles elevados de malestar psicoemocional.
Si algo de esto te suena, haz algo hoy: nombra a un adulto de confianza —un familiar, un docente, tu pastor— y cuéntale cómo estás de verdad.
Si el malestar es intenso o se sostiene, busca un profesional de la salud mental. Ante una emergencia, llama a los servicios de emergencia de tu país, y en el directorio findahelpline.com puedes ubicar la línea de ayuda que funciona donde vives. No tienes que cargar esto solo.