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Comunidad lenca de Lempira multa la infidelidad y el chisme

Las multas por infidelidad van de 1500 lempiras la primera vez a 3000 en caso de reincidencia.

Por Redacción Sígueme · Mesa central
· 2 min de lectura
Comunidad lenca de Lempira multa la infidelidad y el chisme
Foto: Mehmet Turgut Kirkgoz / Pexels

En Gracias, Lempira, el Consejo Indígena Lenca de Montaña Verde sanciona con multas la infidelidad, el chisme, los insultos y el consumo de alcohol y tabaco, según TuNota. La comunidad lenca de Lempira las aplica como reglas propias.

El monto de la sanción

José Mario Cálix, alcalde de Gracias, dijo a los noticieros Hoy Mismo que esas sanciones son parte de las normas comunitarias. La multa por infidelidad es de 1500 lempiras la primera vez; si la persona reincide, sube a 3000, informó TuNota. TuNota publicó el caso el 12 de octubre de 2026.

La cifra se duplica cuando la falta se repite. Reglas así recuerdan que la convivencia se sostiene en acuerdos, y no solo en la buena voluntad de cada vecino. Una comunidad puede decidir qué conductas no quiere dentro de sus calles.

«Una multa pone precio a una falta; el evangelio ofrece perdón y un corazón nuevo»

— Redacción Sígueme

Lo que la Biblia dice de esas faltas

La fidelidad, la lengua y la bebida son temas que la Escritura trata con seriedad. «El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo» (Proverbios 11:13, RVR1960). Y sobre el alcohol: «Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu» (Efesios 5:18, RVR1960).

En la fe cristiana, el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer delante de Dios. Romperlo no es un asunto privado que no toque a nadie más. Las palabras también pesan: levantan o hunden a una persona en minutos, y quien repite lo que no le corresponde lastima a otros y a sí mismo.

Cada persona nombrada en esas normas sigue siendo imagen de Dios, y ninguna multa le quita ese valor. La fidelidad protege a la familia entera; el chisme rompe la confianza que sostiene a un pueblo.

Cómo tratarlo en tu propia vida

La Biblia reparte autoridades. La familia, la iglesia y el gobierno responden a Dios en su propia esfera, y ninguno debe ocupar el lugar del otro. En la iglesia, el camino para tratar una falta empieza en privado y busca ganar a la persona (véase Mateo 18:15).

Una multa pone precio a una falta; el evangelio ofrece perdón y un corazón nuevo, algo que ningún reglamento puede comprar. Antes de opinar sobre lo que otra comunidad decide, conviene mirar lo propio.

Un paso práctico: esta semana revisa cómo usas tus palabras en casa, en el chat del grupo y en la iglesia. Ora por los líderes de Gracias y por las familias de Montaña Verde, que viven esas normas todos los días. Orar por quienes toman decisiones es una tarea que la Biblia encarga a la iglesia (véase 1 Timoteo 2:1-2). Si alguien cerca de ti batalla con la bebida, acompáñalo a buscar ayuda con su pastor o con un profesional de la salud; empezar por hablarlo ya es un avance. ¿Qué tan distinto sería tu barrio si el chisme tuviera consecuencias?

Fuentes

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