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El músico que lo tenía todo y clamó por un Salvador

Brian Welch, guitarrista de Korn, tenía fama, dinero y adicción a la metanfetamina. Renunció a un contrato millonario por rendirse a Cristo.

Por Sofi Arellano · Ella
· 2 min de lectura
El músico que lo tenía todo y clamó por un Salvador
Foto: keksopad / Pexels

Brian «Head» Welch lo tenía todo, según el mundo. Cofundador y guitarrista de Korn, una de las bandas más grandes del metal: 35 millones de álbumes vendidos, premios, dinero, autos, casas. Todo.

Y por dentro estaba vacío, atrapado en una adicción a la metanfetamina que no podía dejar. «No podía mantenerme sobrio. No sabía cómo. Toqué fondo», confiesa.

El fondo no fue una sobredosis. Fue algo más cotidiano y más doloroso: escuchar a su hija pequeña cantar una de las canciones explícitas de su propia banda. «¿Qué estoy haciendo? —pensó—. Voy a morir».

«Jesús, si eres real, por favor quítame estas drogas. Entra en mi vida.»

— Sofi Arellano

Un amigo le compartió una frase de Jesús: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28). Ese versículo lo persiguió. Hasta que una noche, con un billete de cien dólares y una raya de cristal delante, clamó a Dios:

«Jesús, si eres real, como dijo hoy ese pastor, por favor quítame estas drogas. Entra en mi vida. Entra en mi corazón».

Semanas después se rindió a Cristo en una iglesia de Bakersfield. Al día siguiente tiró todas sus drogas. Renunció a Korn y a un contrato discográfico de 23 millones de dólares. Y voló a Israel para bautizarse en el río Jordán.

No lo dejó todo por disciplina ni por miedo. Lo dejó porque encontró algo mejor. «Soy el hombre más feliz del mundo ahora mismo», declaró.

Fíjate en lo que Cristo no hizo: no le pidió que se limpiara primero. Lo recibió cansado, cargado y roto, y le dio descanso. Esa es la gracia: no vienes arreglado a Jesús; vienes como estás, y Él te hace nuevo.

«Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28, RVR1960).

Puede que tu «éxito» no sea una banda de metal: puede ser tu carrera, tus seguidores, tu imagen. Si ya lo tienes y sigues vacía, el problema no es lo que falta. Es que necesitas un Salvador. ¿Qué estás persiguiendo hoy que no te llena?

Testimonio real publicado por I Am Second y CBN.

Fuentes

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