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Dios, lo que tú quieras hacer, me apunto

Bryan Rucker movía 60.000 dólares al mes en drogas hasta que tocó fondo. Su liberación no vino de la fuerza de voluntad: vino de rendirse a Jesús.

Por Sofi Arellano · Ella
· 2 min de lectura
Dios, lo que tú quieras hacer, me apunto
Foto: ChurchArt Online / Pexels

Bryan Rucker creció sin padre en un barrio pobre de Houston. A los 17 años ya lo habían arrestado por dispararle a alguien. Con el tiempo llegó a mover una red de drogas interestatal que le dejaba 60.000 dólares al mes.

Hasta que lo encarcelaron por un trato de drogas que terminó en muerte.

Al salir, consiguió un trabajo de 8 dólares la hora en Duck Commander, la empresa de la familia Robertson. Ahí, por primera vez, recibió amor, aceptación y algo que nunca había tenido: que le exigieran responsabilidad.

Empezó a ir a la iglesia y a hablar de Jesús. Pero llevaba una doble vida: bebía, fumaba marihuana y seguía en inmoralidad. Se engañaba a sí mismo.

El quiebre llegó tras otro arresto, tres días antes de aparecer en el programa Duck Dynasty. Ahí entendió que no podía seguir «cabalgando la cerca», proclamando a Jesús de día y viviendo otra cosa de noche. Dios le habló claro: «O estás conmigo o contra mí. No hay zona gris».

Cuando lo echaron de la casa de vida sobria y lo despidieron del trabajo, una última oportunidad lo llevó a rendirse de verdad. Su oración fue simple y rendida:

«Dios, lo que tú quieras hacer, me apunto».

Desde ese lugar de humildad, dice, «empecé a caminar en una relación auténtica con Jesús». Entró a Celebrate Recovery, se sobrio, y hoy dirige ese mismo ministerio, es consejero en adicciones y dueño de las casas de vida sobria donde antes vivió.

¿Ves lo que pasó? Bryan intentó salir solo y fracasó una y otra vez. Su liberación no vino de la fuerza de voluntad. Vino de rendirse al único que puede transformar a una persona desde adentro. Él lo resume mejor que yo:

«Jesús no solo hace buenos a los malos: hace vivos a los muertos».

Esa es la obra de Cristo: no te remienda, te hace de nuevo. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17, RVR1960).

¿Qué «doble vida» sigues cargando? No tienes que arreglarte para venir a Cristo. Vienes roto, y Él hace lo que tú no puedes.

Testimonio real publicado por I Am Second y Baptist Press.

Fuentes

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