Tenía el sueño de Broadway y no estaba bien
Amanda Jane Cooper triunfó en Wicked, el cine y la televisión, pero por dentro se rompía. Su valor cambió cuando dejó de ganárselo y se rindió a Cristo.
Amanda Jane Cooper tenía lo que muchas chicas sueñan en secreto: un papel protagónico en Broadway. Interpretó a Glinda en el musical Wicked, apareció en series como Glee, Bones y CSI, y vivió del aplauso.
Pero el aplauso no llenaba nada.
«El éxito se convirtió lentamente en mi dios», contó. Creía que si lograba tal papel, tal cuerpo, tal relación, entonces «sería suficiente». Esa búsqueda de valor la llevó a una bulimia tan severa que una vez se reventó un vaso sanguíneo en el ojo. Odiaba su cuerpo. Pasó por relaciones rotas y cayó en una adicción a la pornografía.
Aun teniéndolo todo, se hacía la misma pregunta que quizá te has hecho tú: ¿por qué no estoy bien?
Un día, una mujer llamada Alice Isaac la escuchó en una fiesta de Hollywood y le habló de Jesús. No le dio consejos de autoestima. Le habló de un Salvador. Y Amanda, que había intentado arreglarse sola durante años, entendió por fin lo que le faltaba:
«Mi alma simplemente supo que esto es lo que necesito. Necesito un Salvador. No puedo hacerlo por mí misma».
Ahí está el giro. Amanda no se sanó esforzándose más. Dejó de pelear por ganarse su valor y se rindió a Cristo. Y en Cristo encontró lo que ni Broadway ni ningún espejo le dieron: una identidad que no depende de cómo se ve ni de cuánto logra.
«Por Jesús, mi identidad es la de Su hija», dice hoy. «No importa si estoy en un vestido de princesa o en pantalones de sudadera… puedo estar segura de que soy amada, perdonada, vista, conocida y libre».
Su trastorno alimentario desapareció. Se comprometió a vivir en pureza. Y ahora usa su historia para señalar a otras chicas al único que llena ese vacío.
Cariño, tu valor no está en el espejo, ni en los likes, ni en que alguien te elija. Está clavado en una cruz: Cristo pagó por ti para que seas llamada hija de Dios, y eso no cambia con tu peso, tu nota ni tu estado de ánimo.
«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1, RVR1960).
¿Dónde has estado buscando tu valor esta semana?
Testimonio real publicado por I Am Second y Christian Post.