John Cooper habla de fe y oscuridad en Skillet
El nuevo EP de la banda, After the Storm, se presenta como su trabajo más personal en años, según Plugged In.
John Cooper, voz de Skillet, habló con Plugged In sobre su fe, su música y sus propias luchas. La entrevista, firmada por Paul Asay, gira en torno al nuevo EP de la banda, After the Storm.
Veinte años cantando —y gritando— el evangelio
Skillet lleva 20 años cantando, y gritando, sobre el evangelio. Cooper ha sido la presencia que empuja a la banda desde su inicio y no se ha suavizado. Según Plugged In, esa misma energía también puede correr en direcciones que no son sanas.
Vale la pena leer esa línea dos veces. La fuerza que sostiene a alguien durante dos décadas es la misma que, sin freno, lo puede llevar al borde. El aplauso no cura el fondo del corazón; a veces lo tapa un rato.
«El aplauso no cura el fondo del corazón; a veces lo tapa un rato.»
En la conversación con Asay, Cooper repasó su crianza, su música y su fe. También habló de sus propias luchas.
Una «noche oscura del alma» en el nuevo EP
After the Storm es el nuevo EP de Skillet. Plugged In lo presenta como el lanzamiento más personal y emocionalmente vulnerable de la banda en años, y lo sitúa en la noche oscura del alma, la frase que ese medio toma del poeta cristiano Juan de la Cruz.
La imagen sirve para nombrar esos tramos donde la ira, el miedo y el dolor pesan más que uno. Cooper entiende ese sentimiento, y muchos de sus oyentes también.
Ahí está lo que me interesa: un músico que dice en voz alta lo que mucha gente calla en la iglesia, en la casa o en el grupo de WhatsApp. La música no resuelve el problema, pero le pone nombre. Y lo que se puede nombrar, se puede empezar a tratar.
A los 20 años uno escucha estas cosas distinto. En las redes todos se ven bien; el bajón se lleva en privado. Que una banda con dos décadas de historia ponga el tema sobre la mesa dice algo: la fe no exige una cara de felicidad permanente.
Lo que la fe no promete
Es común pensar que un creyente que se hunde está fallando en su fe. La Escritura no lo enseña así. La tristeza no es una falta de fe; es parte de vivir en un mundo roto. Lo que hacemos con ella sí importa.
Elías, después de un día terrible, le pidió a Dios que le quitara la vida; lo que recibió fue comida, descanso y compañía (véase 1 Reyes 19). Dios no lo reprendió por su cansancio: lo cuidó.
«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu» (Salmos 34:18, RVR1960).
Orar ayuda, y también ayuda hablar con alguien que sepa de salud mental. La iglesia está para cargar con el que está abajo, no para pedirle que disimule.
La fe no promete que todo saldrá bien esta semana. Promete una compañía que no se va cuando la energía se acaba. Esa esperanza no depende del éxito ni del próximo lanzamiento. Depende de quién sostiene la historia.
Si estás en un bajón, no lo cargues solo. Habla con un adulto de confianza, con un profesional de la salud o con tu pastor; si es una emergencia, llama a los servicios de emergencia de tu país. Y dime: ¿qué canción de Skillet te ha sostenido en un mal momento?