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Milton Valle estrena «Santo, Santo, Santo»

El sencillo del pastor hondureño apunta a la santidad de Dios y a una respuesta de reverencia, según Altar7.

Por Mateo Ríos · Frecuencia
· 2 min de lectura
Milton Valle — Milton Valle estrena «Santo, Santo, Santo»
Foto: Canal oficial de Milton Valle

El cantautor y pastor hondureño Milton Valle estrena «Santo, Santo, Santo», un sencillo que pone la santidad de Dios en el centro, informó Altar7. La propuesta busca que la iglesia responda con reverencia.

Una palabra que no depende de tu semana

Adorar a Dios por quién es, y no por lo que hace por nosotros, suena sencillo hasta que la semana se pone difícil. Cuando el examen sale mal, cuando el trabajo no llega, cuando la oración lleva meses sin respuesta, la alabanza se vuelve la parte más incómoda del culto. ¿Cómo cantas «santo» si no entiendes lo que está pasando?

Isaías lo escribió después de ver el trono: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Isaías 6:3, RVR1960). El profeta no estaba celebrando un buen año. Estaba en el suelo, con los ojos puestos en Alguien más grande que su propio país.

«La santidad de Dios no sube ni baja con nuestro ánimo.»

— Mateo Ríos

Ese es el centro del estreno: una canción que no gira alrededor de lo que sentimos, sino de quién es Dios. En un catálogo donde casi todo se explica desde lo que siento, una pieza que se detiene en la santidad de Dios obliga a mirar hacia arriba.

Santo significa apartado, distinto, sin mezcla. Cuando la Biblia llama santo a Dios no está diciendo que sea el más bueno de la lista, sino que no hay nadie como él. Por eso la adoración empieza con reverencia y no con entusiasmo.

Si la fe depende del resultado, la adoración se vuelve trueque

Hay una trampa en la que caemos fácil. Empezamos a cantar para recibir algo: el trabajo, la beca, la reconciliación, la paz que no llega. Sin darnos cuenta, la alabanza se convierte en un intercambio. Yo te canto, tú me das.

Ese trueque pone a Dios a prueba cada semana. Si el resultado tarda, el canto se apaga; si llega, se olvida. La santidad de Dios no sube ni baja con nuestro ánimo: él es santo cuando todo va bien y sigue siendo santo cuando no entendemos nada.

Para quien vive entre dos culturas, dos idiomas y dos horarios, esa distinción pesa. La identidad se mueve, los planes se mueven, los amigos se mudan. Dios no. El que adora no está negociando; está reconociendo a Alguien que ya era santo antes de que llegara su petición.

Un paso para esta semana

Te propongo algo concreto: aparta un día de esta semana y ora sin pedir nada. Solo reconoce quién es Dios. Puedes empezar con la misma palabra del estreno: santo. Si te cuesta, lee Isaías 6 completo y fíjate en lo que pasa después del canto. El profeta no se queda mirando el trono: sale enviado.

Escucha «Santo, Santo, Santo» de Milton Valle y cuéntanos qué te hizo pensar. ¿Qué cambiaría en tu adoración si dejaras de cantar por resultados y empezaras a cantar por quién es Dios?

Fuentes

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