Alex Zurdo vuelve al Coliseo: 22 años de camino forjado
El concierto Zona Zero será el domingo 18 de octubre a las 6:00 p. m., con boletos en Ticketera.
Alex Zurdo vuelve al Coliseo de Puerto Rico el domingo 18 de octubre, a las 6:00 p. m., con el concierto Zona Zero, tras casi 11 años de ausencia, según El Vocero de Puerto Rico. Detrás hay un camino forjado.
El cantante suma 22 años de trayectoria, 15 producciones discográficas y una nominación reciente al Latin Grammy en Álbum Cristiano del Año. Antes de que el mensaje cristiano fuera común sobre pistas urbanas, él ya lo cantaba dentro de un ambiente que no veía esa mezcla posible.
Un mensaje que no vuelve vacío
La música cristiana hoy suena a reguetón, trap, rap, pop, salsa, merengue y bachata. Sobre ese género, Zurdo contó a El Vocero que ve mucha más diversidad. Queda un sector conservador que los persigue, dijo, pero cree que ya es minoría.
«La meta no es el escenario: es la fidelidad.»
A los jóvenes que apuestan por esa mezcla les dijo: «La música es un vehículo, e independientemente cuál sea el vehículo, lo más importante es el mensaje».
Isaías lo escribió siglos antes: «así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía» (Isaías 55:11, RVR1960).
Puso también un límite sano: los gustos no pueden convertirse en doctrina. A cada persona le gustan cosas distintas y Dios creó esa variedad. El ritmo que prefieres no te hace más espiritual que el hermano que canta otro.
Zona Zero: ruinas que Dios no teme
El nombre del concierto nace de una idea que Zurdo contó a El Vocero: una zona de desastre también puede ser una zona de comienzos. Esa Zona Zero, explicó, no está en un mapa; está en el corazón de la gente.
Hay ruinas y familias que pasaron momentos inesperados. Su apuesta es que Dios no teme a las ruinas y que él mismo se encarga de restaurarlas con esperanza.
Ahí está el detalle que vale la pena copiar: el escenario reúne, pero lo que la gente se lleva a casa es el mensaje.
22 años no se improvisan
Zurdo no llegó a ese recinto por un atajo. Llegó con 22 años de trabajo y con la experiencia de abrir camino en un ambiente que no veía posible esa música.
Él mismo contó otra lección: hacerse papá le cambió la perspectiva. El trabajo artístico puede robar tiempo que con la familia ya no se recupera, y hallar ese balance fue lo más difícil de su carrera.
Eso choca con lo que tu generación escucha a diario: crece rápido, publica ya, mide todo en vistas. La constancia se ve lenta y poco rentable. El trabajo hecho para Dios no se mide en aplausos. «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (Colosenses 3:23, RVR1960).
¿A qué le estás apostando tu tiempo? Puede ser un instrumento, un estudio, un turno de trabajo o el grupo pequeño de tu iglesia.
Prueba algo simple esta semana: escribe para quién estás construyendo lo que haces hoy. Si es para el Señor, ningún año invertido se pierde. La meta no es el escenario: es la fidelidad.