Alejandro Tommasi: la fe cambió sus prioridades
El actor mexicano dijo a la prensa que desde que abrazó el cristianismo sale menos, ayuda a otros y canta en su iglesia.
Alejandro Tommasi, actor mexicano de Destilando amor y La fuerza del destino, contó a la prensa que su vida cambió desde que abrazó el cristianismo. Lo informó Más Vip, según un reportaje de People en Español.
Menos eventos, más iglesia
En un encuentro con periodistas, Tommasi describió una rutina distinta. Ya no sale como antes y casi no asiste a eventos. Ahora dedica tiempo a ayudar a la gente, a compartir el mensaje de Cristo y a cantar en su iglesia. Años atrás habló en público de su homosexualidad; hoy dice que sus preferencias también cambiaron.
Su frase más recordada fue corta: «Dios te cambia, te hace un nuevo ser, aunque no lo creas». También dijo que no tiene que dar cuentas de sus decisiones personales. Para alguien que creció leyendo cada comentario ajeno, eso suena extraño. También suena a libertad: la fe no depende del visto bueno de los demás.
«La gracia casi siempre llega antes que nuestra búsqueda ordenada.»
Su oficio vive de la exposición: cámaras, alfombra, entrevistas. Preferir una banca de iglesia antes que el escenario le cuesta algo a cualquiera.
Una amiga, una invitación, una familia
Según People en Español, el actor llegó a una iglesia cuando atravesaba desánimo y problemas emocionales. Una amiga lo invitó. Ahí halló respaldo y una familia espiritual nueva. Ese detalle pesa más de lo que parece: casi nadie se convence por un comentario ingenioso en una pelea de redes. La mayoría llega porque alguien la llamó por su nombre.
Jesús lo dijo así: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10, RVR1960). La gracia casi siempre llega antes que nuestra búsqueda ordenada. Alguien ora por ti, alguien insiste, alguien te guarda un asiento.
Esa fe necesita raíces visibles. Hebreos pide «no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos» (Hebreos 10:25, RVR1960). Una iglesia que sostiene, enseña y corrige con cariño hace más por una persona que mil publicaciones.
Lo que pidió a otros
Tommasi también habló a quienes lo escuchaban. Pidió volver a los valores y mirar otra vez hacia la fe. Está convencido de que la sociedad necesita un cambio de fondo, y de que ese cambio empieza en lo espiritual.
Ese llamado es personal antes que colectivo: volver a mirar a Dios y dejar que él haga el cambio en uno.
Un testimonio público no convierte a nadie en maestro ni en modelo. Lo que una persona cuenta de su fe se pesa con la Biblia abierta, sin burla y sin vitrina. La transformación que Dios hace se nota en años, no en un titular.
Si algo deja esta historia es el valor de una iglesia local que ora, enseña y acompaña cuando el ánimo se cae. Si llevas meses pensando en volver, no esperes a sentirte listo: busca una congregación este domingo. Y hazte una pregunta honesta: ¿quién estuvo contigo cuando no tenías fuerzas ni para buscar a Dios?